Familia González
Ciudad de México
El señor Leoncio está sentado dentro de su casa que sigue en plena remodelación. Hay algunas paredes por pintar, algunos detallitos por componer, pero se puede vivir y muy bien dentro de este más o menos nuevo fraccionamiento en San Andrés Totoltepec. Él es carpintero, plomero y dedicado a aprender cualquier cosa que pueda hacer con sus manos de manera oficiosa y artesanal. Sentado, el señor Leoncio espera que su teléfono suene en cualquier momento para ir a atender a alguno de sus clientes. Durante la cuarentena, el celular ha sonado menos, es cierto, pero lo necesario para mantener a flote a su familia y su hogar. Junto con su yerno Hugo, se encarga de los gastos de la casa.
A partir de mayo, Hugo volvió a trabajar casi de manera regular como profesor de música particular. Su otro trabajo como profesor de natación en la YMCA sigue completamente detenido. El pasado viernes, de la última semana de mayo, llegó con la cara llena de preocupación y le pidió a su esposa Mayren que si podían platicar. Un tío había sido contagiado con el covid-19 y él recién había estado con él durante el fin de semana. Era necesario tomar todas las medidas posibles “por cualquier cosa”: no salir de casa, aislarse quince días y evitar el contacto con el señor Leoncio y doña Miriam, los papás de Mayren. Sobre todo, habría que monitorear constantemente a su bebé de dos años que, si bien no es población de riesgo, es la mayor preocupación de la familia.
Cuando el señor Leoncio se enteró dijo que lo mejor sería depositar la confianza en Dios, ya que él llega donde la ciencia y la información no pueden hacerlo. El señor Leoncio es pastor de la iglesia cristiana Evangelio Cuadrangular. Un amigo suyo, también pastor, migró a Estados Unidos hace un par de años y le encargó el cuidado de su casa. Para ello, le envía dinero que siempre recibe puntual.
Las mujeres del hogar mantienen todo muy bien organizado. Mayren recibe una beca del programa social de Jóvenes Construyendo el Futuro y con ella pagan el Netflix y el Totalplay colectivos. Miriam vende por catálogo productos de Price Shoes, Fuller y Jade. A pesar de que ahorita sus ventas bajaron considerablemente, a ella le gusta mantener su red activa porque lo que más disfruta es cuando recibe premios por sus ventas pues o los disfruta o los revende.
El señor Leoncio está sentado dentro de su casa y revisa su celular para ver si le han llegado mensajes. Aprovecha para ver algunas redes sociales y le sorprende una noticia que no entiende sobre algo de Anonymous. Le escribe a su hija que está en encierro voluntario en la misma casa para que le explique. La familia González pasa toda la noche buscando y leyendo información sobre este tema. Antes de dormir, cada uno agradece a Dios y se prepara para otro día más en la CDMX. ![]()





