Las familias de la contingencia

La familia Salazar

Abigail es la “jefa de familia” porque además de ser el principal ingreso económico es quien mueve, coordina y distribuye las responsabilidades de todos: Javier, su esposo, Aranza y Lenin, sus hijos mayores, Gloría, su mamá y el pequeño Caín, su hijo de dos años. Ella es quien siguió trabajando como profesora de Universidad hasta las vacaciones de Semana Santa y durante todo este tiempo se ha esforzado por mantener los ánimos dentro de esta casa ubicada en el centro histórico de Torreón.

Lenin desde el día uno se convirtió en el guardián de la familia, protegiendo a todos con gel antibacterial casero, toallitas desinfectantes, tips para reconocer fake news e información actualizada sobre los cuidados y síntomas relacionados al COVID-19. De todos es quien más se ha mantenido informado y esto ha hecho que sus opiniones se conviertan en las más importantes de la familia. Conforme pasan los días de encierro sus síntomas depresivos se han vuelto más visibles, pero hacer pizza, hornear pasteles, tomar clases de foto en línea, cuidar a su hermanito y ayudar a su abuela a ver conciertos en internet han sido motivaciones para mantenerse ocupado y distraerse. 

Gloria, la abuela, ha estado muy atareada ya que al parecer el hecho de que las personas tengan más tiempo libre hace que requieran más seguido sus fisioterapias. Además, desde que dejó de cuidar a Caín porque su mamá ya no tenía que ir a trabajar, se ha mantenido muy ocupada ayudando a las personas que más lo necesitan: hace despensas y las reparte, ha buscado resolver el problema de la falta de agua en su colonia y junto con su hermana ha hecho cubrebocas para repartirlos. El humor y ánimo de Gloria no se ven afectados a pesar de que no pudo celebrar su santo el sábado de gloria ni su cumpleaños el 20 de abril. Aunado a esto no hay fiestas en donde pueda ir a cantar y ver a sus amigos, pero descubrir cómo ver conciertos en internet le ha detonado ideas para promover su trabajo como cantante.

Javier, el esposo de Abigail, es quien más ha mostrado incredulidad a la pandemia desde el inicio. Él piensa que todo forma parte de una conspiración política y además al declararse anti AMLO piensa que en México todo es una “payasada” y que si en realidad las cosas fueran tan graves se hubieran hecho bien desde el principio. Javier es dueño de un taller de herrería y carpintería y durante la cuarentena su trabajo ha aumentado debido a que sus clientes, en su mayoría oficinistas, están aprovechando estar en casa para hacer remodelaciones, por lo que el trabajo en el taller no se ha detenido y se ha convertido en un ingreso constante para la familia.

Los Salazar son muy unidos y les gusta disfrutar del tiempo libre: salir a hacer caminatas al río, al campo, ir al cine y comer afuera. Estas actividades las han sustituido por ver películas, hacer limpieza profunda y reparaciones en casa. El dinero no ha sido un problema, incluso piensan que la contingencia los está obligando a ahorrar, ya no gastaron en sus vacaciones, no utilizan el coche y no salen los fines de semana. Sin embargo, ante la situación que cada día se extiende más, Abigail y Javier han considerado vender comida y repartirla en su Italika, hacer lámparas de material reciclado y venderlas. Estas serían medidas “drásticas” que harían en caso de que ambos perdieran sus empleos, pero por el momento tienen ingresos constantes, pueden pagar sus deudas con Coppel y hasta existe un plan de comprar una nueva Italika en caso de ser necesario.