Semana 3
En casi tres semanas que se han declarado acciones en México para combatir los contagios de COVID-19, Bitácora Social ha podido observar que a diferencia de otros fenómenos sociales a nivel nacional y de largo aliento, éste se ha vivido de manera distinta: ha cambiado de manera acelerada la percepción y respuestas de los mexicanos, las familias están viviendo cambios en sus costumbres, decisiones y dinámicas sociales. ¿Cómo ha sido esta transición? Se han encontrado conceptos clave que ayudan a ir entendiendo cómo se está respondiendo a partir de estas “ausencias” cotidianas:
4. Contención
¿Qué sucedió?
Empiezan a considerarse escenarios de crisis y a hacer un balance de las herramientas que tienen y de los gastos que faltan y los que vienen. Los roles de autoridad empiezan a preocuparse por cohesionar al grupo y mantenerse bien el mayor tiempo posible.
¿Qué faltaba?
Buscan acciones de empatía para la situación que se avecina, que les dejen de cobrar el pago de servicios, que puedan tener otra entrada de dinero en estos días, etc. ¿Cómo mantener lo material y también el bienestar cotidiano si me piden no actuar?
3. Adaptación
¿Qué sucedió?
Los cambios y el ánimo empiezan a menguar, la convivencia ya exige relajar la tensión frente al tiempo que estarán en casa. No todos están preparados para las semanas que vienen, cada familia está apropiándose de las medidas tanto como puede y proyectando otras por si algo llega a pasar.
¿Qué faltaba?
Se buscaba una línea de información concisa. Por el exceso de información, las personas empiezan a alejarse o consultar menos los medios públicos y la información de los conocidos y familiares parece más eficiente para su cotidiano. Existen dos comunicaciones: la local y la de gobierno que consideran están alejándose entre sí.
2. Organización
¿Qué sucedió?
Se dio el cese general de actividades, algunos siguen saliendo, pero la conciencia de cuidar a la familia hace que se dé una nueva dinámica que permita conservar el bienestar más visible: el económico. Se organizan nuevos roles, se pierden algunos, y las personas se cuestionan ¿cómo se aguantará emocional y económicamente estar en casa tanto tiempo?
¿Qué faltaba?
No se tienen certezas de cuánto durará, de cómo se adapta la información a su contexto, tampoco se siente cercano el apoyo gubernamental, pero ya está cambiando su estilo de vida y la enfermedad se va haciendo más presente. La gente tiene que preparar sus herramientas para lo que pueda pasar.
1. Ruptura
¿Qué sucedió?
La primer fractura fue cotidiana con acciones planificadas y obligadas: se tuvo que resolver rápidamente el cuidado de los hijos, la gestión y seguridad del empleo, posponer las reuniones personales y proyectos familiares como fiestas y viajes. La alerta empieza y es quedarse en casa, no salir hasta que se normalice y se permita hacerlo.
¿Qué faltaba?
Las familias aún no tenían información consistente sobre el coronavirus, debido a que se enteraban por lo que sucedía en otros países, pero no en México. Incluso llegado el tema al país, el problema fue que no había información sobre el cotidiano, solo una indicación.
¿En donde nos encontramos y hacia dónde vamos?
Llegar al escenario de contención ha implicado la suma de muchos sentimientos y preocupaciones entre los que destacan la incertidumbre, el miedo, la desconfianza y el hartazgo. A partir de esto es que se puede entender el actuar y sentir del mexicano a partir de lo siguiente:
- La información y la asimilación, más o menos discernida de datos, encabezados y tweets, está funcionando como una suerte de vacuna contra el COVID-19; es como una solución salina que “nos mantiene de pie”. La información esta siendo un placebo, el único recurso disponible y casi gratuito, a falta de certeza.
- Actualmente las dudas, la preocupación y el miedo se viven de manera colectiva, pero conforme pase el tiempo la individualidad se hará presente hasta dar paso a la soledad. La reflexión es cómo equilibrar el discurso de medios e instancias para apelar al grupo y al individuo, con igual efectividad a pesar del avance de la pandemia y sus consecuencias.
- Ahora ya se está viviendo un hartazgo hacia los medios de comunicación, en un futuro cercano podrá desaparecer el flujo y dar lugar a la repetición, el refrito o, inclusive, los conteos. Ante esto quizás la avidez se irá atenuando y la realidad inmediata tendrá más impacto y relevancia, que lo que medios y plataformas digitales ofrezcan.

