Cronología de la ausencia

Semana 5

  • 8. Recapitulación

    ¿Qué sucedió?

    Después de varias semanas de tensión, semana santa permitió tener un hito en el calendario, un descanso y también una recapitulación de lo que ha pasado. Cada miembro expresa este corte como un descanso de distintas cosas: de las noticias, de organizarse o de la suma de actividades a realizar en casa. También implica un cambio en la dinámica: los hijos empiezan las clases y se debe organizar nuevamente el hogar. Importa recordar que algunas semanas de la cuarentena atravesaron momentos de descanso de actividades “oficiales” y las personas ya han comenzado a percibir cambios en sus hogares, sobre todo en donde hay niños y jóvenes. 



    ¿Qué faltaba?

    Poner sobre la mesa cómo sería reintegrarse a los deberes y a una realidad en donde la relación con el exterior se hace de otra manera: ya sea con horarios coordinados entre familias, contrastes de cómo cada una lo está viviendo y un anclaje a la comunidad laboral o escolar. Se integró una novedad a la rutina, a la resignación de no salir y aún se buscan nuevas soluciones y opciones a la situación actual. 

  • 7. Integración

    ¿Qué sucedió?

    La ausencia de todo “lo presencial” implicó experimentar y aprender sobre nuevos espacios sustitutos y soluciones. Las personas dieron un paso a probar, aprender y experimentar con las aplicaciones bancarias, el servicio a domicilio, las plataformas de contenidos y las videollamadas. Las tradiciones y rituales se mantuvieron, aunque con sus debidos ajustes, tanto en lo religioso como en lo recreativo. 


    ¿Qué faltaba?

    Se esperaba una inducción “a lo digital” (que se llevó a cabo por jóvenes, principalmente). Sin embargo, al haberlo aprendido se espera que del otro lado las instituciones no evadan sus responsabilidades. Por ejemplo, todos los aprendizajes que se han tenido que hacer para que los niños puedan tomar clases en línea se espera sean momentáneos y que cuando termine todo los profesores vuelvan a hacerse cargo. Las nuevas formas de interacción también generaron evaluaciones sobre el papel de los involucrados y su cooperación. 

  • 6. Protección

    ¿Qué sucedió?

    Lo proyectado para cuando llegara el tiempo de protegerse contra el COVID-19 tuvo lugar. Se administraron recursos sanitarios y acciones de cuidado; los que salen toman sus amuletos y accesorios médicos, los que tienen su negocio resienten su repliegue, pero focalizan su trabajo aguantando a que lleguen clientes y siguiendo las reglas para poder mantenerse abiertos. La protección no sólo involucra la salud, sino lo financiero y también lo institucional; se cambiaron marcas por categorías, se hicieron consumos colectivos y se establecieron expectativas de las instituciones según sus funciones. 


    ¿Qué faltaba?

    Así como los mexicanos están tomando decisiones, esperaban que las instituciones con las que interactuan (financieras, espacios laborales, gobierno) tomarán un rol claro para asegurar esa protección. Se requería acompañamiento y señales de seguridad, por ejemplo, extender línea de crédito, posponer pagos, asegurar salario o apoyar con programas y subsidios. La preocupación es que la no acción muestre en los próximos días las debilidades institucionales y los intereses personales y comerciales que hagan más difícil sobrepasar la crisis. 

  • 5. Asimilación

    ¿Qué sucedió?

    Los mexicanos asumieron y se resignaron a su nueva cotidianidad, pero como familias mexicanas fue importante dar lugar a los valores cotidianos: esfuerzo, productividad, practicidad, cooperación, etc. Ahora en casa, ello se volvió más evidente, se generó una distribución y organización de actividades, lo cual hizo más visibles los roles, sobre todo el de administración del hogar. Los miembros del hogar tuvieron que sumarse a las obligaciones sin chistar; la adaptación dio pie a ordenar y repartir deberes como una manera de mostrarse productivos, responsables y conscientes del peso que conlleva el orden doméstico. 

    ¿Qué faltaba?

    Faltaba no sólo adaptarse a estar en casa, sino regresar a expresiones de orden y administración del tiempo, filtrar las noticias, vivir el trabajo en casa (reparar cosas, organizar los cuartos, etc.), generar una lista de prioridades, que el descanso compensara el esfuerzo, dirigir las actividades de los hijos y seguir educándolos. A los miembros del hogar les faltaba estructura en una cotidianidad de encierro.