Semana 9
16. Preparación
¿Qué sucedió?
Las familias ya se empiezan a preparar mental y materialmente para salir a la “nueva cotidianidad”, están probando las nuevas cosas que pueden hacer, principalmente las laborales; probar si se venden las nieves, la ropa deportiva, el carro como medio de repartición, etc. Así como poner en perspectiva las cosas que van a volver a hacer y las que no, por ejemplo, vacacionar o mejor organizar una reunión, ir al trabajo o esperarse un poco más, o si pueden regresar a ir a misa o mejor la siguen viendo en televisión.
¿Qué faltaba?
Faltaban pequeños huecos en la norma para pensar en cómo atender la “nueva normalidad”. Y aunque ya empiezan a organizarse en función de lo que viene, aún no encuentran certezas en las declaraciones, y el escepticismo de los cambios continuos de discursos y fechas los lleva a dudar de si es cierto o no, cada vez las familias ven más difícil sostener el quedarse en casa; parece que esta es la última oportunidad de creer en las medidas del gobierno.
15. Expectación
¿Qué sucedió?
A partir de mencionar la fecha de reanudación de actividades, el escepticismo fue la primera reacción de las personas, para después pasar por la construcción de expectativas a partir del lugar en que se encuentran de la semaforización y entender las condiciones que conllevan los colores, sus tiempos y sus riesgos. El que el gobierno ya empiece a hablar del regreso se sintió como un alivio y se ve como una nueva etapa dentro de la contingencia.
¿Qué faltaba?
Faltaba conocer una estrategia para cambiar el chip hacia el alivio, aunque la desarrollada generó dudas. Se presentó una sensación de azar en la semaforización de los municipios y no se tiene claridad de si los datos con los que se decidió esa segmentación son reales y si con ello se puede encontrar el equilibrio entre reanudar económicamente y evitar más contagios y muertes.
14. Contradicción
¿Qué sucedió?
Después de la tormenta no llegó la calma porque hubo cambios de discurso, hubo un cambio del pico de contagios y un desfase de “nuevas curvas” en los distintos estados; por tanto, se generaron contradicciones entre los gobiernos y las acciones. La sensación fue de agravar la incertidumbre frente al qué hacer y la fecha en que terminaría todo. A esto se le sumó el hablar de “la nueva normalidad”, poniendo en duda y evaluación los planes y herramientas que tienen las familias para regresar y reanudar sus actividades.
¿Qué faltaba?
Faltan elementos y claridad sobre lo que pasará, tanto en términos de los tiempos del semáforo que propuso el gobierno, como lo que se tendrá que cambiar en la cotidianidad. Por ejemplo, el regreso a clases, las familias siguen sin poder planear los próximos meses si no saben si los hijos tendrán que estar en casa o podrán regresar a sus escuelas, y si es así, cómo asegurarán que no habrá contagios.
13. Suspenso
¿Qué sucedió?
La fecha del punto alto de la curva llegó y la semana del pico de contagios se vivió como un momento de definición donde lo que hiciera la familia, tendría consecuencias en los siguientes días, desde el salir y contagiarse, hasta que se alargara la cuarentena un poco más. La tensión y el suspenso marcó las emociones de las semanas, la expectativa del incremento de casos y la posibilidad de que los enfermos fueran cercanos y conocidos.
¿Qué faltaba?
Se necesitaba saber los resultados de la semana y de este evento en particular que por mucho se había esperado. También faltaba hacer un balance de lo que sucedería después y si las acciones que habían empezado hace semanas habían tenido resultados positivos, tanto las de la familia como las del gobierno. Esta semana venía a romper con la parte de la incertidumbre y crear nuevos pensamientos de la mejora o el agravio de cada familia.
