Semana 11
20. Construcción
¿Qué sucedió?
La perspectiva familiar empezó a tomar cause o por lo menos, se actúa menos en escenarios imaginarios. Se hace presente lo que pueden hacer y lo que les falta por organizarse. Las familias pasaron de fijarse en las actividades dentro de casa a las actividades productivas; los miembros que trabajan y los que regresarán a las actividades son los que pondrán ritmo al día a día. Los que buscarán reactivar su proveeduría piensan echar mano de lo aprendido en el confinamiento, principalmente de las oportunidades para cambiar, así como las reglas que ahora forman parte de las semanas que aún permanecerán con el virus en casa, sea para el comercio que ya se tenía o el emprendimiento.
¿Qué faltaba?
Claridad sobre la estabilidad comercial y su integración de acuerdo con la semaforización. La construcción de estabilidad se proyecta a partir y por la familia, sin embargo, se encuentran atomizados, no existe una sinergia con el contexto o con las instituciones porque parece que ellas tampoco saben cómo actuar. El que no se hable de una estrategia colectiva o social, reafirma la perspectiva de que la solidaridad actualmente se centra en un pequeño círculo de conocidos, en el que no están ni instituciones, ni empresas. Parece que la gente ha experimentado un momento de silencio donde nadie quiere nombrar ni exponer sus cartas.
19. Confrontación
¿Qué sucedió?
La salida dio pie a poner a prueba lo planeado y/o proyectado. Sumado a las medidas para evitar el contagio, se evalúa la dinámica cotidiana, desde el ambiente en la calle, como las condiciones de trabajo. Se ha puesto de relieve que no se va a seguir todo lo planeado, ni todas las medidas de cuidado, ni todas las cosas que hacían antes se podrán hacer. Las familias están buscando un balance entre lo que deben hacer y lo que pueden; hay quienes priorizan lo económico y buscan trabajar más tiempo de lo que hacían antes y otros que están planeando quedarse en casa un mes más para no arriesgarse.
¿Qué faltaba?
Después de la confrontación viene la apropiación de la “nueva normalidad”. Los que siguieron trabajando mantienen medidas que probaron en las semanas pasadas: trabajar en línea, nuevos medios de transporte, horarios distintos. Los que están empezando contrastan lo que veían con lo que está sucediendo y hay otros que sienten que tienen que empezar desde cero, sin herramientas y sin una idea clara de por dónde empezar. Lo que faltó, tal como al inicio, es información porque parece que se entra a un nuevo tipo de cuarentena disfrazada de normalidad cotidiana, cuando el hecho es que el riesgo está aún presente.
18. Ímpetu
¿Qué sucedió?
Para las familias mantener la actitud positiva y tener energía ante lo que viene fueron características necesarias para afrontar la incertidumbre. Se percibió un sentido de urgencia por comenzar y también por poder aumentar sus decisiones y estrategias, tanto de ingreso como de cuidado en la nueva cotidianidad. Además, hubo un énfasis por tratar de anticipar lo que pueda pasar, desde lo que se tiene en casa, hasta innovar en sus negocios para que los clientes vuelvan a consumir, por ejemplo, ofreciendo productos de novedad, integrando utensilios de sanidad o dando servicio a domicilio.
¿Qué faltaba?
Ahora no tienen referencias del futuro a mediano plazo y saben que no están completamente preparados, sólo pueden poco a poco tantear el terreno para tomar decisiones, ver qué funciona y qué no, evaluar estrategias hechas para así, ir ampliando los círculos y situaciones de confianza, así como regresar a los habituales lugares de consumo. Ante la falta de estabilidad contextual se produjo una actitud de pericia, por ejemplo, usar primero dinero en efectivo y quizá después regresar a las tarjetas de crédito.
17. Inquietud
¿Qué sucedió?
A unos días de finalizar la Jornada Nacional de Sana Distancia hubo inquietud entre las personas y sus familias. Observaron la situación de manera local y se predispusieron a unas acciones propias, sobre todo por la manera en que evaluaron la gestión del gobierno y vecinos quienes ayudaron a reevaluar su estrategia. Se tomaron más medidas en muchos casos, pero otros se relajaron. Por ejemplo, cubrieron sus actividades en horarios menos concurridos, sólo algunos salieron a trabajar como se venía haciendo para conservar el resguardo por seguridad de los considerados vulnerables, como niños o adultos mayores. En la cuarentena el reto fue mantener lo social, ahora el reto previsto es la capacidad individual de los miembros para aportar económica y simbólicamente a la estabilización que están anhelando en un contexto donde no ha disminuido el temor a ser contagiado.
¿Qué faltaba?
Ante la sensación de precipitación por el fin de la Jornada y también de abandono a lo que viene, no percibieron una estrategia clara y general. Consideran que faltó un seguimiento continuo de las instituciones o empresas para el desarrollo de un plan con acciones y comunicaciones acotadas que responden a cosas específicas del cuidado en el exterior, sea laboral o en el consumo. Más que una guía de pasos, se requería orden y un liderazgo efectivo y concreto.
