Historia del presente: ser el relato del pasado
Entre días de reflexiones, la idea de mejorar y procurar el futuro comercial, los comerciantes hablan del pasado como un eslabón para enmarcar el cambio.

Cuando se piensa en mejorar, la central no puede evitar pensar en el pasado. Recuerdan los caminos repletos de gente y los camiones llenos de frutos y verduras. Se hace memoria de los clientes comprando bultos y los diableros corriendo. Todos chingándole creaban los tiempos de la bonanza. Hace casi 40 años comenzó una historia de progreso y hace 20 inició la recuperación de la crisis económica del 94. Ambos momentos son memorias de la prosperidad, una de auge y la otra de reconquista.
En esta circunstancia, es curioso que las personas construyan el futuro a través de su pasado. La memoria recarga el deseo de transformación. Y no es extraño que lo quieran lograr, pues en la Central depositan aun la promesa del éxito; no hay que olvidar que este espacio ha tenido un papel fundamental al articular el desarrollo del comercio mexicano cuando unió los entornos urbanos y rurales a través de transacciones. De hecho, el mercado que se dibuja en el presente es el del plan inicial: ser el centro del comercio de la megalópolis. Si se quiere pensar en el futuro, recuperar el símbolo de suministro de vida mercantil es necesario; más ahora que en las periferias se han instalado cadenas de supermercado como Sams y negocios mayoristas como Zorro Abarrotero y Casa Vargas.
Lo primordial ahora es terminar las obras de infraestructura para que la gente entre sin perder tiempo. La recuperación del comercio no debe dejar pendientes y no se quiere que la crisis futura merme el dejavú que las circunstancias les ha colocado, pues en tiempos de comodidad, el futuro era estático y el cambio no era apremiante. La pandemia vino a demoler fantasías para observar los problemas y definir planes, entre ellos, la recuperación de la administración del espacio porque actualmente, la burocracia oficial del lugar parece abrazar un botín que se llena del cobro de la entrada y las cuotas de mantenimiento general.
En los sueños de memoria, es notable que el desarrollo de la economía mercantil debe pasar por una estructuración social, donde los comerciantes son los principales agentes que modifican su entorno y son modificados por la idea de recuperar el bienestar; esta última situación, es un punto de anclaje donde la industria privada, entre ellas las marcas, parecen ser el mejor aliado para la construcción de vínculos de confianza.
La economía de la central muestra en ello, una profunda lectura cultural dada su estricta naturaleza simbólica de progreso. Y dicha economía en el presente no se reduce a ventas atomizadas por el dinero, al contrario, es un momento donde los comerciantes van a permitir reproducir situaciones de cálculo y riesgo en el comercio, de negociación y consumación de alianzas, así como de inversiones. Para lograr el futuro, el presente es su momento de cambio, uno donde el comercio en solitario dejará de ser un privilegio porque será necesario, hasta cierto punto, reproducir un eufemismo de la modernidad: estar hiperconectados. Sólo queda preguntar, ¿quién buscará primero al otro? ![]()

En sus palabras
La central ha tenido un año muy malo. Hicieron lo que es el drenaje y por eso paró parte de la venta. Ahora con el coronavirus. Aún hay lugares en el cinturón donde todavía hay fosos para recolectores de agua que no acaban. Eso hace que la gente también decida no entrar y más ahora con lo del coronavirus. Los clientes que venían de aquí comenzaron a fijarse en las tiendas de afuera como el zorro, casa Vargas, como en todo ese tipo de abarroteras grandes.
Álvaro, comerciante de alimentos de mascota, 51 años
Lo que debe pasar es que le vuelvan a dar el auge que se le daba antes. Que vuelva a ser el mercado que era antes, mayorista. Que no haya tanto menudeo. Eso ha originado que muchos clientes, muchos bodegueros vendan cantidades pequeñas, cuando antes sólo se vendían cantidades grandes. Se manejaba mayoreo y medio mayoreo. Un bulto de esto, uno del otro. Y así se llevaban 5 o 6 bultos. Hoy no. Hoy viene gente que te viene preguntando por unos kilos. Se debe volver a los viejos tiempos. Nosotros debemos apoyar a los clientes dando precio, pero para eso también se requiere buen precio de los proveedores.
Joaquín, 57 años, dueño de bodega de cacahuates,
Los dueños de bodegas no necesitan dinero, necesitan clientes, necesitan alianzas. Necesitamos que nos fortalezcan y nos dejen de ver como comerciantes pichurrientos. Los vendedores de las marcas sienten que nos hacen un favor cuando nos pintan el negocio o dan carteles. Nosotros lo que hacemos es mover mucha mercancía. Se vende chile, se vende papa. Vienen productores de muchos lados. Vendes bebidas, carnes, quesos, materias primas. Aquí se mueve de todo y no nos dan el lugar que necesitamos. Y no me vaya a mal interpretar, los proveedores también han ayudado, pero ahorita todos debemos entrarle. Nosotros debemos dejar de ver al de a lado como enemigo porque eso no más nos afecta. No nos deja jalar parejo.
Hipólito, 46 años, comerciante de semillas
