Comercio en México: Central de abastos CDMX


Jugar la partida
y lanzar los dados

Ya no se puede ignorar el virus y se debe actuar para enfrentar lo que parece inminente:
la crisis económica.

El juego ya no es el mismo y después de 3 semanas ya se tomaron medidas para mandar a casa a los vendedores de comercio no esencial. La normalidad implica aceptar la disminución de clientes, aun cuando haya días en los que parezca que las ventas subieron un poco. Quienes siguen trabajando muestran cierta “alegría” porque cada día es una oportunidad para ahorrar más, porque a pesar de no saber qué lugar tienen en el tablero saben que los dados están cargados hacia la crisis.

En el inicio de la contingencia, la crisis era parte de los momios probables en la ruleta de la pandemia. Los cajones negros y rojos eran las apuestas claras por mantener: salud y trabajo. Sobre todo, porque la crisis era intangible dentro de un espacio de amplias ganancias como es la CEDA y no se esperaba caer en la casilla con el número cero donde nadie gana. Ni los buenos, ni los malos. Ni los ricos, ni los pobres. De hecho, la crisis era una mala mano del pasado, de aquellas que contaban los más grandes en casa, así como de los pronósticos dados por los medios de información.

Frente a ese escenario, para los que habitan la central lo único que vale es tener la suerte necesaria para seguir trabajando, así como la destreza para administrar sus ingresos. Se conserva el empleo como una fortuna que se resguarda ahora detrás de mascarillas y caretas plásticas, instrumentos que en su momento eran para los exagerados y los que creían en los cuentos del mundo, ahora, portar un escudo es necesario para que el virus no pegue.

Hoy día parece que todo se reduce a qué suerte tengas, qué buena mano te cargues, qué santo te respalda y qué buena actitud mantengas para confrontar la incertidumbre con chamba. Pues sin más, lo que se gane es lo que se guardará. No es tiempo para darse un gusto banal, pues lo “material” ya volverá. Es momento de saberse retirar de lo no necesario y asumir que cada acción será de gran valor: gastando sólo en la despensa y el hogar. Ser precavidos es indispensable para los que ganan y administran las fichas, sobre todo porque en su uso se suma la suerte de la familia. De nada servirá jugarse el presente si no se cuentan las cartas del futuro.

En sus palabras:

 Está la incertidumbre de qué va a pasar en los próximos días con la enfermedad, pero no sabemos bien de la fase 3. Guardamos a los hijos, a la mamá y a la esposa en mi caso, pero por temor. Pero la preocupación es por lo que viene, tratamos de guardar las despensas y lo poquito que va sobrando del dinero para tener un soporte. Ya no estamos tampoco en edad para aguantar un chingadazo económico, uno ya se cansa más y ahora con esto parece que debemos trabajar doble. Yo pienso que la crisis es lo más claro y ni modo, toca administrarse un poquito más.

Empleado de mostrador en comercio de dulcería, 52 años