Ayúdame a ayudarte.
Ayúdame a ayudarnos
Con la llegada de la fase 3, los comerciantes de la Central de Abastos han asumido que deben fortalecer sus estrategias de cuidado y su abasto, por lo que gobierno y marcas son más que aliados.

Con el arribo de la fase 3 del COVID-19 se considera que, para seguir dando servicio en la CEDA, la cooperación es necesaria. El riesgo ahora sí parece inminente y mientras muchos comerciantes portan su equipo de protección, hay clientes que aun no lo hacen y no creen en la pandemia. Lo que urge ahora es la protección como respaldo para la continuidad del comercio. En estos días, quienes venden se han dado cuenta que sus pequeñas acciones no son suficientes cuando sostienen un “monstruo de producción”; en lo que parece un ejercicio de consciencia, se ubica una preocupación por la supervisión, cuidado y orden para que la central no cese por ninguna razón.
Algunos negocios han recibido de manera gratuita la colocación de mamparas y protectores plásticos otorgados por las marcas Colgate y Kimberly Clark, quienes asistieron el cuidado de quienes trabajan en mostradores, incluso cuando no eran clientes de las marcas. Claro que, ¡con sus marcas por delante! Con ello, los comerciantes recordaron que su tarea es no parar y estar siempre disponibles. También memoran que sus negocios abastecen los comercios que en la ciudad continúan abiertos. Más que un ejercicio de egolatría, saben que su forma de ayudar es permaneciendo activos; los clientes también lo saben, porque con la apertura de las bodegas dan un respiro donde permanece el ingreso y el gasto familiar.
El comerciante de la central tiene como necesidad sentirse respaldado. No pide dinero y ni siquiera lo ha pensado, tampoco pide trato especial. Lo que requieren son esfuerzos mínimos. Imaginan un acuerdo con los proveedores y el gobierno para no preocuparse por sentirse desabastecidos, porque algunos ya están operando con reservas de algunas mercancías. En su mente han colocado escenarios programados cada 10 o 20 días en caso de que las marcas paren; también esperan señales más continúas de marcas, proveedores y gobierno, pues lo que no quieren es que de un día para otro no puedan actuar. De la administración de la Ciudad de México y de la CEDA se desea una prefectura de cuidado que asista con gel y ordene el flujo de gente, así como recordar a los visitantes, no olvidar su cubrebocas. En el imaginario del deseo de cuidado, la cooperación parece lo indispensable: ayudar a ayudarnos es una liga donde todos pueden estirar un poco.![]()

En sus palabras:
Los proveedores nos han dejado de procurar. Las pocas cosas que tenemos son las que teníamos de resguardo. Y en cuanto a prevención, sólo una marca. Los de Kimberly Clark nos hicieron esta protección. Es un marco con plástico, pero sirve para no tener un contacto tan directo y poder seguir trabajando con cuidado. Y lo hicieron en la mayoría de las bodegas, aunque no vendas tú las cosas de la marca. Asómate y verás que los de las croquetas también tienen el suyo.
Comerciante de mercancías de farmacia
Nomás mira la taquería, pusieron letreros, pero la gente sigue comiendo ahí. No están respetando y mira, están ahí todos juntos. Deberían ser todos más estrictos y aquí debería estar el gobierno supervisando eso. Incluso generalizar la sana distancia y el uso de cubrebocas. Deben ser estrictos en la aplicación, la gente debe protegerse, pero debe de haber autoridad porque ahorita parece que no la hay.
Vendedor de periódicos, dulces y bebidas

