Comercio en México: Central de abastos CDMX


La reflexividad del comercio ante la emergencia 



Después de 4 semanas parecía que durante y después de la cuarentena el comercio iba a mantenerse con sus formas y métodos tradicionales, sin embargo, parece ser que la crisis es un espacio que orilla a la transformación. 




Desde la llegada del COVID-19 se sospechaba que en la Central de Abastos el “comercio estático” no iba a ser la mejor vía para afrontar los cambios ante la cuarentena. A poco más de un mes de que todo comenzó, es interesante observar cómo los comerciantes, entre resignados y motivados, han generado una rápida y constante capacidad de adaptación de sus negocios con la finalidad de no perder clientes, no perder dinero y, sobre todo, no perder su patrimonio. 

Al inicio, el gel antibacterial y los cubrebocas escasearon en la zona de comercio médico, días después los negocios de materias primas se abastecieron como pudieron de eso “que se estaba vendiendo mucho”. Cuando las ventas presenciales bajaron, se mejoró el sitio web, los servicios de entrega a domicilio y se comenzaron a empujar formas de atención y pedidos vía telefónica o por aplicaciones, lo que permitió acercar al público minorista y a las familias. Todo este acelerado y drástico cambio sólo demostró que una de las habilidades más claras del comerciante es el “mantenerse activo”, sin importar el giro de su negocio o las estrategias que lleva aplicando desde hace años, ya que los significados del comerciar son más profundos que las mercancías que se venden, pues parece que éstas pueden ser provisionales y están sujetas a la constante adaptación detonada por la ausencia y el cambio. 

Es en este instante donde el sentido del comercio es de suma relevancia, porque además de impulsar una transformación activa del consumo, sus nuevas estrategias parecen ser respuestas más que necesarias para confirmar las decisiones y el control de la vida cotidiana. En la adopción del cambio se encuentran y se hacen visibles aquellos valores, tradiciones y satisfacción de necesidades que definen y condicionan el estilo de vida de comerciantes y consumidores.