Comercio en México: Central de abastos CDMX

Autoridad y acompañamiento



En las últimas semanas a pesar de la incertidumbre ha prevalecido la constante del cambio y un rumbo claro sobre qué ocurrirá en la central. Ante este rumbo, las personas han comenzado a observar y buscar que distintas autoridades hagan su trabajo y los acompañen en esta situación.

En ocasiones se parte de que el mexicano va por la libre y toma su propio camino, incluso ante circunstancias como las que hoy se viven en el país. De hecho, al inicio de la cuarentena parecía que “no tenía cuidado”, sin embargo, debajo de su temperamento de buscador de propias oportunidades y tomador de decisiones, el mexicano manifiesta una búsqueda silente sobre la autoridad, la norma y la ayuda.

Incluso la petición de que comience a ejercerse mano dura comienza a salir. ¿Esto qué significa? Que para las personas las acciones individuales ya no funcionan y ahora las autoridades responsables deben cumplir y se les debe vigilar aún más para que actúen de manera correcta. La Central de Abastos lo deja claro en voz de sus comerciantes, debido a que, en su alarma actual, el endurecimiento de las medidas, el control estricto de su ejecución y el acompañamiento de instituciones resulta necesario, al grado de castigar y sancionar a los que no respeten las normas. Quizá esta respuesta y exigencias están acompañadas de miedo o es la reacción inmediata al haber sentido la ausencia del cuidado y la cercanía de las autoridades.

Dicha situación resulta relevante, no sólo para las autoridades gubernamentales, sino también para los marcas y empresas que continúan laborando. Si por un lado las personas revelan la necesidad de cierto grado de autoritarismo para que se cubran las medidas ante el COVID-19, por otro está la exigencia de acompañamiento y apoyo por parte de quienes forman parte del contexto: comerciantes, empleados, clientes, familia, proveedores, marcas y autoridades.

Bajo esa perspectiva, la cooperación es más que clara. El comercio de las próximas semanas se jugará en equipo, sobre todo ante la proclama del echarse la mano y aguantar con el negocio. Desde los clientes se favorece apoyando el comercio local. Desde los empleadores se auxilia conservando a los empleados y aportándoles equipo de protección. Desde los proveedores procurando y comunicando los protocolos de cuidado, donando, de ser posible, accesorios de prevención a la salud, flexibilizando los pactos financieros o simplemente, siendo un aliado moral de aquellos que se conservan trabajando. Con este panorama, será importante reflexionar que la autoridad y su acompañamiento no sólo se ejerce en la potestad de lo gubernamental, sino que llega a ser referencia de liderazgo y legitimidad de quien apoya sin compromiso. Esta compañía, aunque sea operativa, puede ser una oportunidad para conectar con las personas, los clientes y los entornos que están abiertos a ser apoyados y que, por lo mismo, generarán un espacio de calificación y memoria sobre la ausencia y la presencia de quienes fueron un soporte ante la incertidumbre.