Las tareas escolares son poco cotidianas a las de costumbre. Y más que retos, se vuelven buenos distractores. Niños y jóvenes consideran que sus profesores han hecho rutinario el realizar las actividades extra que se proponen en los libros y que, hasta antes de la cuarentena, era muy raro que se llevaran a cabo. Como el hacer un alebrije.
Chihuahua
En el resguardo las familias muestran su cuidado y necesidad espiritual. Como un ejercicio de aceptar el presente y seguir vinculándose con el grupo, las oraciones, meditaciones y los rituales que se han practicado ahora hasta en plataformas digitales, forman parte del hacer familia y dar continuidad a lo cotidiano. Como la familia Santoyo que se reúne diario a practicar sus meditaciones.
Guadalajara
Para los niños, la cuarentena en las calles es un desierto y en casa es hacer tareas. Sienten que dedican mucho tiempo a su educación; piensan que el mejor lugar donde se hacen los deberes es junto a la televisión. E imaginan que los niños están tristes porque mientras juegan recuerdan que pronto volverán a su escuela normal.
Oaxaca
Los niños observan la incertidumbre y la retratan. Observan que los adultos en el cajero no portan cubrebocas ni guardan la sana distancia que mencionan por todos lados; también se cuestionan si habrá medidas para volver a la escuela y si todos se seguirán cuidando, a la vez que esperan que no empeore la situación.
Torreón




