Las verbalizaciones ilustran el análisis y buscan dar un tono más cercano al cotidiano de las familias que se observaron
¿Qué hacen?
“Gracias a Dios que yo no he dejado de trabajar y aunque no es mucho ha servido para que vivamos con la familia”.
Pedro, 68 años, velador, Chiapas
“[Siento] un poco de hartazgo porque es difícil acostumbrarse. Digo hartazgo porque hay un protocolo de entrada, no te dejan entrar maquillada, cada hora te hacen lavar las manos. No estoy diciendo que esté mal, pero la adaptación es extraña, son muchas cosas. Igual cuando vamos a comer nos piden que nos lavemos las manos con rigurosidad, a cada rato te están tomando la temperatura. Sí da un poquito de fastidio, pero más que nada es acostumbrarte”.
Cinthia, 34 años, agente de ventas, Mérida
“Uno tiene que seguir trabajando y dejar de preocuparse tanto. De todas maneras, comemos, con preocupación o sin ella. Ahora, mientras más te preocupas, más difícil se te hace la situación. Mejor tranquilo y trabajando”.
Leoncio, 40 años, carpintero y plomero, Ciudad de México
“La certeza me la da el saber que aún sigo teniendo trabajo, falta mucho para que se estabilice todo esto, pero estoy tranquila porque poco a poco están volviendo las cosas a la normalidad. Espero que las cosas mejoren, pero me preocupa que el contagio aumente, sobre todo porque algunos piensan que no existe el virus y ni se cuidan”.
Ana, 25 años, asistente de despacho jurídico, Veracruz
“Las tiendas aquí en San Andrés tiene las medidas de distancia, el cubre bocas, las veces que he ido aquí en san Andrés no lo hacen por querer cuidarse, sino por no querer pagar la multa. Porque dicen: «ahí espérame, porque la multa está cara»”.
Hugo, 22 años, profesor de natación y repartidor en Rappi, CDMX
“El sábado que pasamos al Wal-Mart a ver estufas, pues entramos los dos porque era una decisión que teníamos que tomar juntos y había varios hombres vestidos de civiles nada más parados en varios puntos, como si estuvieran esperando algo. Se me hizo raro porque no parecían ser clientes ni tenían el uniforme de la tienda, pero no le di importancia hasta que de repente se nos acercaron dos de esos hombres para pedirnos que uno de los dos se saliera porque sólo podía haber uno por familia. Entiendo que están ahí haciendo su trabajo, pero se me hizo exagerada esa acción”.
Gabriela, 27 años, investigadora, Mérida
“Cuando empezó el mes con el anuncio de la nueva normalidad, las personas bajaron la guardia y salieron a la calle, al centro a hacer sus compras sin cubrebocas y como si todo hubiera quedado en el olvido, pero cuando vieron que por el contrario los negocios se habían puesto más estrictos, las personas en el centro volvieron a portar su cubrebocas y a hacer filas para poder entrar a algunos establecimientos”.
Lenin, 19 años, estudiante, Torreón
“No dejamos de comprarle a ninguna [tienda], si ellos también necesitan tener ventas para poder mantenerse, mientras tengan lo que necesitamos no hay problema, todas manejan los mismos precios y si una pone más ofertas o tiene más surtido, pues vamos a esa”.
Jorge, 61 años, músico, Chihuahua
“Amor [Hugo habla con su pareja], mi tío Raúl está contagiado. No está grave, pero va a estar 15 días en aislamiento. El problema aquí es que el sábado tuvo contacto con mi papá y nosotros con él. Entonces, yo quiero que tomemos medidas extremas, medidas que no hemos tomado. No vamos a salir, necesito que vigiles más de cerca a chino y que si algo extraño le pasa, luego luego mandes mensaje y que por medio del teléfono lo estén monitoreando. No hay que alarmarnos ni llevarlo al hospital, porque va a salir peor porque seguro allá hay más bacterias. Y hay que hablar con tus papás”.
Hugo, 22 años, profesor de natación y repartidor en Rappi, CDMX
“¿Cómo es posible que me tenga que detener de hacer mi vida mientras los demás andan como si nada? Eso no es justo, porque muchos nos portamos bien, no salimos, hicimos lo que nos dijeron y por todos esos irresponsables no hemos podido hacer nuestra vida normal, ¡Que coraje!”.
Aranza, 21 años, Estudiante, Torreón
“Los vecinos, algunos hasta el día de hoy no creen en la existencia del virus, es como doña Antonia, que no cree, que sale por allá, por acá, se va a visitar, sin ningún problema, a mí ya me da miedo, porque ya lo pasé con mi esposo y fue horrible, y si salgo es porque tengo que comprar para la comida y algunos medicamentos, pero por eso, de emergencia”.
Vianey, 29 años, trabajadora en notaría pública, Chiapas
“Yo pienso lo mismo, las empresas formales más o menos siguieron las medidas, los negocios chicos era raro que alguien pusiera de su parte y donde ya de plano hicieron todo lo contrario fue en el tianguis [risas]”.
Mariana, 52 años, ama de casa y comerciante de ropa, Chihuahua
“Debieron de haber sido más firmes, por ejemplo, ahorita, dan oportunidad para que se inicien a abrir ciertos lugares y también son los días con más contagios y más muertos. Yo pienso que debieron de haber esperado más todavía. Es un tema serio, es el virus del siglo y si no nos cuidamos podemos hasta morir”.
Roberto, 49 años, trabajador de Uber, Chihuahua
“Es que definitivamente lo de la cantada no es algo que deba hacer para siempre, que ya le tengo que echar ganas en otras cosas, definitivamente me gustaría tener un trabajo estable o una forma de ingresos que no me ponga en situaciones como la que ahorita viví”.
Laura, 32 años, cantante, Puebla
“Yo, por ejemplo, no soy tan ágil con las tecnologías y con esto he tenido que aprender que, a conectarme para una reunión del trabajo, que hoy es en una aplicación y mañana en otra y ni modo, nos toca también actualizarnos. De repente, sin darme cuenta, estaba en medio de un curso haciendo la comida, o viendo una conferencia mientras almorzábamos y es que, aunque el trabajo es diferente, también tenemos que comer”.
María, 65 años, ama de casa y productora de quesos, Oaxaca
“Al menos eso sirvió para que no nos la viéramos tan difíciles, además me gustaba verte en la casa corazón [su esposa Abigail], más relajada y descansada, eso me gustó, y el ‘cabeca’ [su hijo menor] no se diga, él te disfrutó más que todos. La neta sí te veía medio agüitada de repente, pero también te veía a gusto haciendo tus cosas de lámparas y eso, fue un mal buen tiempo, ¿A poco no? Creo que nosotros no la pasamos tan mal”.
Javier, 37 años, Torreón
“Pero yo creo que ahora que regresemos vamos a tener los mismos cuidados que ahora, y eso está bien. Cubrebocas y que nos den gel antibacterial en los restaurantes. A lo mejor hasta lo hacen obligatorio porque pues entregamos comida”.
Roberto, 49 años, repartidor de Uber Eats, Chihuahua
“Me imagino que habrá ajustes para evitar que convivamos muchas personas en una misma área, sobre todo cuando comencemos a regresar. Como esto nos tomó de sorpresa a todos, nos ha tocado irnos adaptando, primero fue complicado acostumbrarse al cubrebocas sobre todo porque nunca antes lo habíamos utilizado, la careta también fue todo un reto, pero así vamos a estar, vamos a tener que acostumbrarnos y usarlos, aunque no nos guste”.
Mario, 25 años, trabajador de Pemex, Oaxaca
“La gente luego es muy torpe o inconsciente. En lugar de conservar las distancias, van y se juntan. Sobre todo, en las áreas de frutas y verduras o en la de quesos y salchichonería. Pero bueno, dentro de todo, sí se nota más cuidado y orden. En las cajas nadie se encima y hay indicaciones para conservar, al menos, metro y medio de distancia”.
Álvaro, 64 años, economista jubilado, CDMX
“Seguramente si va a haber lugares y negocios que van a seguir las indicaciones, pero hemos visto que desde antes de que se anunciara lo de la nueva normalidad ya había negocios que estaban abriendo y que pues por la necesidad se han visto también en la necesidad de comenzar con sus actividades para generar dinero”.
María, 65 años, ama de casa, Oaxaca
“Como país no sé, de eso no sé nada, nomás sé que la gente está enojada porque la dejaron sin trabajo y pues la gente, no sé, como que no tenemos educación para hacer las cosas como nos dicen y siempre hacemos lo que queremos. A mí me deben dar un trofeo porque no salí para nada en todos estos días, si acaso nomás al Oxxo y con Gaby, pero me iba en carro, no en camión, jeje”.
Lenin, 19 años, estudiante, Torreón
“Yo realmente tengo angustia, no sé cómo se encuentre el campo laboral después de esto. Honestamente me preocupa quedarme en casa después de que termine la contingencia y todos salgan. Me gustaría nuevamente trabajar; estar en casa me ha afectado mucho a nivel personal”.
Daniela, 29 años, desempleada, Puebla
“Veo que les están mande y mande tarea a mis niños, a veces se desesperan porque hay cosas que no les han explicado”.
Josefa, 33 años, ama de casa y panadera, Chiapas
“Por un lado nos sentimos bien de ayudar a nuestros hijos, y por el otro pues nos preocupa porque no le enseñamos lo mismo que les enseñaría el maestro”.
Alejandro, 37 años, empleado de construcción, Chiapas
“Prefiero las clases presenciales, no importa que no tenga libres los fines de semana, las clases así son más provechosas y hasta te despejas porque convives con compañeros y maestros. Eso hace que las clases sean más amenas”.
Kevin, 11 años, estudiante, Zacatecas
“Para los jóvenes, la competencia se va poniendo cada vez más dura. Encontrar trabajo ya no es sencillo, cada vez te solicitan que sepas más, antes con tu certificado de primaria ya te daban trabajo, ahora para que seas policía debes tener la prepa, así que para los jóvenes es estudiar o estudiar, según lo veo”.
Josefa, 33 años, ama de casa y panadera, Chiapas
“Emprender es padre cuando tienes lo que necesitas, somos muchas personas jóvenes que queremos emprender y tener nuestro negocio, pero batallamos más porque por estar jóvenes. A veces no tenemos el apoyo que necesitamos, como que no se nos toma en serio o piensa la gente que no somos serios o no sabemos. Es empezar así a vender cosas con tus amigos y contactos y luego animarte a espacios más grandes como las convenciones y luego ya pues las ventas que puedas hacer con una página de face y así. Pero sí batallamos mucho porque por ejemplo conseguir dinero es difícil, los papás a algunos no nos pueden dar todo lo que necesitamos y aunque nos apoyan pues sí nos falta más para ser más pros, como que la gente nos ve a juego y pues a veces eso también influye en que no tenemos requisitos para pedir un préstamo o un crédito, pero lo que no saben es que muchas veces eso es lo que nos importa y queremos hacer, tener nuestro negocio y pues no nos toman como formales por estar jóvenes, a veces si hay apoyo de algunos programas de jóvenes emprendedores pero es muy poquito, cinco mil, siete mil y pues con eso ni una impresora como la que ocupo alcanzo a comprar”.
Aranza, 21 años, Estudiante, Torreón
“Como comenté, me gustaría hacer las actividades normalmente, pero a veces es difícil, sobre todo cuando se trabaja con comunidades indígenas, porque no hay facilidades, al principio me preocupé mucho porque había tantas cosas que quedaron pendientes, la construcción de un aula, las actividades de fin de ciclo escolar, cuando comenzó la cuarentena, fui unos días, pero ya cuando entramos a la fase 2, pues ya no, menos ahora con la fase 3, porque es más probable que yo me contagie, y no quiero ir a la comunidad a contagiar, por eso, es mejor no ir”.
Horacio, 50 años, maestro de primaria indígena, Chiapas
“No será sencillo, ahorita todos estamos muy cómodos a pesar de la situación. A los niños se les va a hacer difícil volver a la rutina de levantarse temprano, ir a la escuela, los días de entrenamiento y a nosotras el regresar a nuestras actividades, trabajar y andar a las carreras con ellos, preparando la comida y el almuerzo con tiempo y bueno también tanto ellos como nosotras vamos a sentir que ya no los vamos a tener todo el día como ahorita”.
Cecilia, 43 años, trabajadora del Gobierno del Estado, Oaxaca
“Me imagino, yo creo que ya ni va a haber clases, sólo vamos a finalizar. Va a ser un caos regresar a hacer trámites. Vamos a regresar todos estresados, no sé con qué nos vamos a encontrar. Este año no cumplió mis expectativas, yo pienso qué no aprendió mi hija, yo no me siento capacitada para apoyarla en lo académico. Venimos de un encierro ya estamos todos estresados no voy a estar satisfecha con el resultado de lo que aprendió”.
Laura, 32 años, cantante, Puebla
“Pero también procuramos no descuidarnos demasiado o ser fodongos. Antes de la contingencia, nos arreglábamos más. Claro que los fines de semana usábamos ropa más cómoda mientras estábamos en casa”.
Alin, 67 años, terapeuta familiar, CDMX
“Acostumbro a estar en casa con playera, me encanta el color blanco, short, y uso chanclas, es mejor estar así con tanto tiempo de encierro”.
Horacio, 50 años, maestro de primaria indígena, Chiapas
“Otra cosa de la que me he dado cuenta es que la manera y el tipo de ayuda social que se ha estado ofreciendo más parece una competencia entre partidos que una ayuda necesaria. Se reparte sin ninguna lógica, sin ningún orden en lugares en donde no están las personas que realmente lo necesitan como en la vía pública, en las principales avenidas de la ciudad y en colonias que no son de alta vulnerabilidad, el alcalde haciendo eventos masivos, etc.”.
Abigail, antropóloga, Torreón
“Las personas que se contagian, pobres, tienen que salir a trabajar. Se mueren de hambre o se mueren de Covid”.
Familia Mendoza, Puebla
“Creo que lo que es importante para mí, es la salud de mi familia, hemos salido en ocasiones, aunque nos dicen que nos vamos a contagiar, pero no quiero que sigan ‘encerrados’, hay ocasiones que es mejor pensar en que esto no es cierto, pero no podemos”
Horacio, 50 años, maestro de primaria indígena, Chiapas
“Ayer antes de entrar a la regadera, me vi en el espejo y vi que tenía unas ojeras enormes, me cayó el veinte de que este encierro ya me está afectando. [Karen sacó su sillón hamaca al patio trasero, un cubo mullido descansa pies y una mesa pequeña para redactar al aire libre] me he sentido muy a gusto, hay brisa, dos árboles, aves y un cielo azul precioso”.
Karen, 40 años, investigadora freelance, Cancún
«Las sobrinas de Laura estaban muy entusiasmadas con la conferencia de López-Gatell, incluso dejaron de jugar y desde su aplicación de YouTube vieron la conferencia en vivo. Una de ellas, de 18 años dijo: `Es un hermoso, tan inteligente, es lo máximo, me encanta verlo´”.
Familia Mendoza, Puebla
“Creo que son momentos en donde te puedes permitir mantener la calma y hacer todo sin prisas. Por mi parte he estado disfrutando los tiempos de juego con mi hija Lucía, porque si bien era algo que intentaba hacer, en ocasiones por trabajo o por pendientes, no podía centrarme por completo y creo que ella es la que lo disfruta más, porque lejos de verla estresada, ha estado muy tranquila”.
Andrea, 30 años, investigadora independiente, Mérida
“Este año hice muy poquitas cosas, me faltó hacer chacales y caldo de pescado, pero no se puede, más vale hacer nada más esto y no arriesgarnos a gastar de más”. [Esto lo dice a pesar de haber preparado lentejas, pescado empanizado, arroz, ensalada, papas fritas y capirotada].
Mariana, 52 años, ama de casa y comerciante, Chihuahua
“Dicen que el vinagre blanco es muy bueno para desinfectar cosas, por eso lo puse en el cubrebocas y al rato lo pongo al sol para que acabe de matar las bacterias que vamos recolectando”.
Laura, 60 años, asesora de literatura en CONALEP, Zacatecas
“He empezado a establecer una rutina, porque esta semana me comencé a levantar a las 5:00 am para orar, después me preparo el desayuno y reviso mi dieta para ver qué me toca y si no tengo tiempo lo modifico. Tampoco estoy siendo tan rígida en estos momentos, y si se me gastó el queso panela, consumo lo que hay, trato de no angustiarme con eso”.
Victoria, 57 años, ama de casa y comerciante, Mérida
“El jabón que uso subió mucho de precio, en la tienda ya no encontré frijol, sólo tenían de una marca que no me gusta cómo se cocina y me dijeron que era el único que tenían, así que tengo que buscarle…”.
María, 65 años, ama de casa, Oaxaca
“Ahora compramos comida como para una o dos semanas. Hacemos comida suficiente, que nos rinda. Lo importante es ahorrar y que dure. Trato de comprar aquí en el mercado o ir buscando dónde está más barato. Hay que ver cómo está la situación y cómo va a seguir, pero nosotros ahorramos y tratamos de comer mejor. Es importante comer bien”.
Isabel, 63 años, ama de casa, Tabasco
“En un principio desconfiaba de la app bancaria, sobre todo cuando me decían que “pago exitoso” como que me quedaba la espinita de que no se había hecho o ni se diga con los traspasos, me daba miedo poner algún número mal, pero ante este problema [no poder salir] tuve que confiar. Normalmente yo no sé estar encerrado, me gusta mucho ir a chacharear al centro o algún centro comercial, comer y después echar un cafecito”.
Francisco, 60 años, valuador de materiales
de construcción, San Luis Potosí
“Sofía me platicó que su papá de una amiga es QFB y que le dijo que podía poner algodón con alcohol y un poquito de agua para desinfectarte las manos, eso en caso de que ya te lavaste las manos pero tocaste el celular o abriste la puerta, por ejemplo, que necesitas algo rápido, así que lo dejé ahí bien cerrado para que no se seque”.
Mildret, 25 años, Mérida, Administradora del hogar
“Mira, ahorita hay mucha gente que sí está encerrada en sus casas y por eso hay más trabajo en el Uber. Y pues es gente que puede, son ricos que no tienen problema de pagar comida todos los días. [Sobre el comportamiento de los usuarios] Sí, hay muchos sangrones, por ejemplo una señora ya había pagado con tarjeta y me dijo que llegara a la casa, dejara el paquete en la puerta y me fuera… tienen miedo”.
Roberto, 49 años, Chihuahua,
repartidor de Uber Eats
¿Qué dicen?
“Al menos empiezan a decir de muchas promociones para recuperar la economía, como descuentos en playas, o hasta el tren chepe anunció promociones para cuando se pueda viajar, la pregunta es. ¿se podrá viajar pronto? Nada se sabe”.
Luis, 26 años, profesor de bachillerato, Chihuahua
“Muchas personas se quedaron sin su empleo, eso por un lado afecta a muchas familias, pero, por otra parte, afecta a toda la sociedad, mira, cuando no hay trabajo muchos se convierten en delincuentes, a veces se escudan en la necesidad y otras se aprovechan de la situación. Nos da miedo que los robos crezcan, si ya se han estado viendo”.
Angélica, 51 años, jubilada de la docencia, Chihuahua
“Ellos mismos se engañan al decir que ya estamos regresando a la nueva normalidad porque no hay ninguna normalidad”.
María, 58 años, jubilada del IMSS, Mérida
“Ya se iba recuperando poco a poco la cosa, pero ahora se volvió a cerrar todo, por casi ocho días, las fuertes lluvias no dejaban salir y las ventas pues se volvieron a bajar, ‘Doña Caty’ abría, pero cerraba temprano, doña Luisa de la tiendita no abrió dos días”.
Carmela, 65 años, ama de casa, Chiapas
“Con la tormenta, muchas personas se quedaron sin casa, entonces la sana distancia quedó en segundo plano. Muchas personas se tuvieron que ir a refugios, algunos se quedaron sin casas o quedaron dañadas por las lluvias tan intensas”.
Gabriela, 27 años, investigadora, Mérida
“A veces preferimos quedarnos en casa porque no comer en el lugar no está tan bueno, no se disfruta igual”.
Miriam, 47 años, ama de casa y vendedora por catálogo, CDMX
“Está bien como se hacen los cultos en casa, ya vamos para dos meses y vamos bien además nos estamos cuidando y obedeciendo, porque es por familia y se hace en las casas”.
Josefa, 33 años, ama de casa y panadera, Chiapas
“Antes podías ir a comer en algún negocio de comida y distraerte, pero ahorita ya no, la taquería Tío Neto, la taquería el Gallo, Flamingazos Pizza, ya solo te dan para llevar, o servicio a domicilio”.
Evangelina, 31 años, vendedora de nieves, Chiapas
“Las empresas, algunas no ‘obedecieron’, porque lejos de que no corrieran a los empleados, pues los corrieron, pero también, pensándolo bien, quizás haya sido por la seguridad de los empleados, dice que Coppel es quien más obligó a sus empleados a asistir, además de que corrió a algunos sin darles ningún tipo de préstamo o apoyo. La empresa debió de haber asegurado a sus empleados, porque hay muchas familias que dependían de ese trabajo”.
Horacio, 50 años, maestro de primaria indígena, Chiapas
“¿Qué hicieron bien? Uy pues no sé, hubo algunas empresas que, si apoyaron a sus trabajadores con despensas, por ejemplo, el restaurante este, el Steak Palenque, ya ves que cuando dieron la orden de que todo se cerraba ellos sí cerraron, no como otros restaurantes que siguieron dando servicio. Los de Soriana ya ves que ayudaron a los señores empacadores de la tercera edad con las alcancías y las despensas. Yo creo que todos debieron de apoyar, pero pues también se sintieron perjudicados, hay que entenderlos, pero debieron de ser más humanos”.
Gloría, 65 años, ama de casa, Familia Salazar, Torreón
¡El Oxxo! Los Oxxo’s yo pienso que hicieron muy bien su trabajo, por eso yo preferí estar yendo a comprar todo ahí, porque se pusieron las pilas, no como las tienditas de abarrotes. Pusieron círculos para respetar la distancia, tenían cubrebocas y gel antibacterial y no dejaban entrar a más de cinco personas. Y como digo, las maquilas hicieron bien porque antes de entrar tenían medidas de seguridad, tenían una especie de bunker, pero lo que hicieron muy mal fue no haber cerrado en ningún momento”.
Roberto, 49 años, repartidor de Uber Eats, Chihuahua
“Pues creo que la mayoría de las empresas siguieron las medidas sanitarias, pero muchas sacrificaron al personal, especialmente empresas grandes. Despidieron a mucha gente y contrataron nueva para reiniciar con las prestaciones, y disminuir sus responsabilidades ligadas a la antigüedad, a las liquidaciones”.
Daniela, 29 años, desempleada, Puebla
“Ver a mis papás así [enfermos] me pone muy triste. Es lo que me importa y quiero verlos mejor, no quiero buscar culpables porque si pienso en eso me afectará. Lo que me resta hacer es estar con ellos, ayudarlos, acompañarlos; le he dicho a mi papá que yo puedo ir al rancho para cuidar a los animales, pero él no quiere, no me deja, porque tiene miedo de que me pase algo”.
Horacio, 12 años, estudiante de la secundaria, Chiapas
“Al principio, cuando hicieron obligatorio el cubrebocas, yo me lo ponía para que no me multaran y para que me dieran más propinas [risas]. Ya ahorita sí me pongo el cubrebocas por precaución. Pero la preocupación por el trabajo siempre la he tenido, no se te quita, porque si no trabajas, no comes. Ahora hay que ver cómo se va a poner todo, no creo que es prudente salir, pero el Gobierno ya dijo. Por un lado, es bueno, se abren las oficinas, los restaurantes. Hay más trabajo, pero eso hace que me dé más miedo, se me hace más fácil contagiarme ahora que al principio”.
Roberto, 49 años, repartidor de Uber Eats, Chihuahua
“Es difícil, sin duda. Extraño muchas cosas: mi consultorio, a mis amigas y familiares, pero, sobre todo, esa sensación de libertad perdida. Hay días que, tras tanto encierro, siento que me humedezco y que me falta el aire. Pero entonces recuerdo lo afortunada que soy, por tener una gran pareja, casa y una realidad económica que me permite vivir sin tener que arriesgarme a salir. Vamos, hasta en lo profesional me he podido adaptar a las consultas por video llamada”.
Alin, 67 años, terapeuta familiar, CDMX
“Creo que ni bueno ni malo ha sido el desempeño de nuestras autoridades, hacen una cosa bien y otra mal, cortar el horario de cerveza fue un error garrafal y no lo han arreglado. Yo ni siquiera los veo nerviosos, andan muy tranquilos, otras medidas que han puesto como menos gente en los camiones ni les hacen caso, los camiones van llenos, no lo pueden controlar por más anuncios que hagan aparte ahorita ya todo se ve más normal con la gente en la calle, y se supone que está creciendo el número de contagiados en Chihuahua”.
Luis, 21 años, estudiante universitario, Chihuahua
Llegó una noticia al celular de mariana y más tarde buscó más información en los portales de noticias que revisa al azar. Comunicó a su familia “válgame, ya se puso más fea la cosa aquí”. Roberto respondió “claro, hay mucha gente fuera de su casa, vas al centro y está lleno, aunque supuestamente los locales estén cerrados, nadie se cuida”. Mariana finalizó “no entiendo cómo quieren que empecemos a salir, en vez de mejorar estamos empeorando, lo bueno es que nosotros sí podemos seguir en casa”.
Diálogo entre la familia Sánchez, Roberto (49 años, trabajador de Uber) y Mariana (52 años, ama de casa), Chihuahua
“Decidí salir para escoger un poco mejor algunas cosas y también para darme una idea de cómo estaban funcionando los establecimientos. Claro que me fui con todas las precauciones del caso. Llegué a las siete de la mañana a La Comer, con guantes, careta, cubrebocas de triple capa, gen antibacterial y pañuelos desechables. O sea, el kit completo. Noté varios cambios desde la última vez que estuve ahí. Primero, que a esa hora ya había algo de gente y todos llevaban distintos tipos de protección; hasta personas con gogles y máscaras de alta seguridad había. Luego, que el acceso a la tienda ya tiene muchas más restricciones. Hay indicaciones de que sólo puede entrar una persona a hacer las compras y que debe llevar cubrebocas y guantes. También desde que entras te ponen gel y los carritos están sanitizados. Finalmente, la mayoría de los empleados portan caretas o, al menos, cubrebocas”.
Álvaro, 64 años, economista jubilado, CDMX
“Pues yo no he bajado la guardia, ya me has visto, no he faltado ni un día, ¿pero ¿qué hago? No me quisieron apoyar, tengo que trabajar, fui a eso de los apoyos a los changarros y me dijeron que no porque era ambulante, ¿pos que tiene? Les pago plaza como quiera, pero no, que como no era establecido que no me podían ayudar, que a los ambulantes no, ¡Chingao! Si tengo ya aquí como 8 años sin saque y dicen que no soy formal. Y luego el otro día pasaron los de salud municipal a decirme que me quitara, que no podía vender. Ni te ayudan y te chingan más. No me quité y en el día le doy a las aguas y los churritos y en la noche mis tacos, no hay de otra”.
Vendedor de comida, Chihuahua
“Pues a empeñar la bicicleta, no hay de otra, aunque fíjese que me dieron repoquito porque no están prestando mucho en el First Cash. Deben de prestar poquito para que alcancemos todos, todos andamos en las mismas, empeñando lo que tenemos. A mí me prestaron $450.00 y con eso compré lo que me faltaba: la carne y la masa, porque chile y hojas ahí tenía y los coso en leña, ahí no gasto. Pero apenas me alcanzó para hacer poquitos como quiera y ponerle gasolina a la moto y ya aquí me la voy a pasar de aquí pal real, haciendo poquitos”.
Vendedor de comida, Chihuahua
“Mi tiendita es mi trabajo, como ya tenía que no había surtido mis cosas, pero acabo de recibir el apoyo, mi apoyo. Poquito más de $25,000 es lo que me está sirviendo ahorita para ir surtiendo mi tiendita. Ha aumentado mi venta porque como ya ven que está surtido ya vienen aquí, antes se iban hasta la tienda de ‘Don Leo’, porque aquí no había, pero ahora ya comencé a vender otro poquito más, no como antes, pero ahí la llevamos. Dentro de 4 meses comenzaré a pagar lo que me dieron, no vayas creer que me lo regalaron, es prestado. Me da mucho gusto que el presidente está apoyando de esta forma, si ‘juega’ para presidente otra vez, voy a votar por él [risas]”.
Dueña de tienda, Chiapas
“Te decía la vez pasada que me faltaban unas cosillas para el taller que quisiera tener. Yo pienso en buscar la manera de obtener un apoyo, el veterinario para empezar, le dieron el apoyo de 25,000 pesos que anda dando el gobierno y yo siempre me pregunto ¿por qué uno no se entera de esos apoyos?, nomás’ entre ellos los reparten o ¿qué?”
Javier, 37 años, empleado de taller, Torreón
“Estamos normalizando la situación, después del regreso a la normalidad, verán que ya cuando alguien esté muriendo por el COVID ya no le harán caso, ya no recibirá la misma atención. Si ahora hay hospitales donde la atención no es adecuada, ni con ‘amor’, porque hay discriminación, peor tantito será cuando todo este sea normalizado, al olvidarnos de lo complicado que es el virus, quizás olvidamos que un día se habló de emergencia sanitaria”.
Vianey, 29 años, trabajadora en notaría pública, Chiapas
“Es un eufemismo, desde luego, lo de la “nueva normalidad”, pues es una manera de decir que tendremos que acostumbrarnos a algo diferente, que no será lo de antes, pero tampoco la cuarentena. Pero confío en que la misma necesidad de recuperar muchas cosas, haga que la gente actúe unida y no de manera irresponsable”.
Alin, 67 años, terapeuta familiar, CDMX
“Se parece esa postura a la de Trump, y como muchas otras personas que piensan que no existe y que no les va a pasar nada, pero aun así creo que, aunque pudiéramos salir, aunque omitamos las medidas sanitarias y las consideraciones de distancia, a quienes más perjudica es a la gente más vulnerable, a los más pobres”.
Daniela, 29 años, desempleada, Puebla
“Vi ayer martes que ya se iba a ir levantando poco a poco la cuarentena. Pero que hasta el 14 de junio [toca el turno de la familia]. Imagínate, todavía nos falta un mes de encierro. ¡Yo ya estoy harta de tenerlos a todos aquí!”.
Miriam, 47 años, ama de casa y vendedora por catálogo, CDMX
“Ahora que regresé a trabajar los niños se quedarán solos un ratito. Rafa cuida de su hermanita y sólo trabaja medio día. Cuando yo llego, hacemos de comer y hacemos tarea. En mi casa trabajo el otro medio día. Me estaban pagando el mínimo y ahora por ir medio día me pagan normal pero todavía trabajo en mi casa. Aunque en realidad sólo son $300 extra a la semana. Ahora Alfonso dobla turnos y cuando llega yo ya estoy dormida”.
Cinthia, 34 años, agente de ventas, Mérida
“Vacacionar no, es lo último que creo haríamos, porque, aunque ya digan que podemos salir, el virus no va a morir, no hay vacuna, hay intentos, pero mientras no haya una vacuna contra el virus, mejor no salir, […]”.
Manuel, 55 años, vendedor de muebles, Veracruz
“Están diciéndome mis amigos que están pagando aquí en Puebla a personas que tienen difuntos que digan que es por coronavirus, mamá dice que son los del PAN, francamente no sé a qué se debe, pero mi tía me contó que atropellaron al esposo de su amiga y no le quisieron entregar el cuerpo y que está pensando en que si le dicen que es por el coronavirus que sí va a armar un escándalo”.
Doña Laura, maestra de preescolar 54 años, Puebla
“Con eso de que no hay una fecha clara de cuándo va a regresar a clases, no sabemos cómo va a ser, si quieran regresar para iniciar un nuevo ciclo escolar o no. Dependemos de eso para saber qué vamos a hacer, de momento debemos ser cuidadosos con el dinero porque no sabemos que vienen en las próximas semanas, si habrá trabajo o no”.
Juan, 45 años, herrero, Oaxaca
“A mí me gustaba informarme en las noticias, pero en ciertos horarios. Era más cómodo y más ordenado y veía solo algunos programas. Por ejemplo, me gustaba ver la novela del Sultán, una de esas turcas que pasan en la tele y ahorita cuando que he estado aburrida me pongo a verla desde el inicio y ya me la eché toda en Youtube. Las noticias si las veo pero eso más en la tele normal porque ya es demasiada información y si realmente me pusiera a ver todo y a leer todo sobre la contingencia no acabaría, luego me comparten artículos fotos y videos de las declaraciones, pero últimamente solo veo los que se refieren a mi ámbito.”
Laura, 54 años, maestra de preescolar, Puebla
“Pues las noticias aquí en Zacatecas son los suicidios que se están dando como la niña de Calera de 10 años que se suicidó. Me enteré por medio del face del noticiero trópico de cáncer. A nivel nacional no se le da importancia a esto de los suicidios solamente se le da prioridad al virus y a la economía estos temas emocionales no se tocan como que no importan”.
Laura, 57 años, empleada del CONALEP, Zacatecas
“Siento que los medios sí están haciendo cosas buenas, pero como representantes de la población podrían colaborar o hacer más cosas. Como ser más exigentes con la comunidad para tratar de que cumplamos las recomendaciones. Quizá implementar multas y tratar de que las personas se tomen en serio todas las medidas, creo que si dieran a conocer los nombres de los infectados eso nos haría más responsables”.
Manuel, 55 años, vendedor de muebles, Veracruz
“Yo no estoy en contra de que sigan trabajando los mercados o comercios siempre y cuando cumplan con las medidas de salud necesarias, porque al final tienen familia y necesidades, pero los bares sí los deberían de cerrar, las taquerías que permiten el ingreso de la gente a comer, pero es pedirle peras al olmo porque es bien sabido que al ayuntamiento mientras le sigan pagando no los va a molestar”.
Gerardo, 38 años, abogado, San Luis Potosí
“Pienso que lo que en los próximos días las autoridades deben de cuidar y asegurarse es que sólo se mantengan abiertos los negocios esenciales o los que llaman de primera necesidad, porque aún se ven abiertos negocios de electrónicos, tiendas como Coppel y de ese tipo, en donde pues la gente no va a comprar comida. En general creo que es algo que depende de todos, que todos tenemos que contribuir para que la situación mejore, pero desafortunadamente hay personas que no ayudan y hacen todo lo contrario al exponerse ellos y su familia sin necesidad”.
Cecilia, 43 años, Psicóloga, Oaxaca
“Si antes uno tenía miedo, ahora imagínate con la peleadera que se traen pues peor, ¿A quién le va a hacer uno caso?, ya mejor yo procuro no pensar en nada ni hacer planes, así ni me estreso ni me comprometo a algo que no sé si vaya a cumplir, mejor sigo esperando en la casa a que nos digan que ya pasó todo, si es todo el año pues ni modo, ya veremos cómo le hacemos, como quiera hay para comer, pero a mí me sigue preocupando la pobre gente que no tiene nada, voy a tener que seguir con lo de las despensas para seguir ayudando”.
Gloría, 65 años, ama de casa, Familia Salazar, Torreón
“Es que si la gente no entiende que se tienen que quedar en casa los que pueden, pues esto va a seguir y como no estamos acostumbrados a estar en la casa. Imagínate cómo estará viviendo la gente que lo que necesita es hablar de sus emociones, pero pues no hay donde y aparte la gente no acepta que tiene miedo y que no lo puede controlar”.
Laura, 57 años, empleada del CONALEP, Zacatecas
“Pues vemos videos de peleas de gallos en línea y apostamos. Ya el que gane le deposita al otro y no me vas a creer, pero tengo buen ojo y de ahí he sacado poquito para pasar la cuarentena y no quitarle tanto a mis ahorros”.
Gerardo, 38 años, abogado, San Luis Potosí
“Hay que adaptarse a las circunstancias, sobre todo porque no sabemos cuánto va a durar esta situación. Así que los cursos en línea y la opción virtual es la opción presente que hay que explorar”.
Álvaro, 64 años, economista jubilado, CDMX
“Yo la otra vez escuché en la radio que hasta octubre, se me hace que ya no va a haber vacaciones de verano [risas]. Y tampoco va a tener cumpleaños Fabiola. Aparte yo digo que aunque aquí estén todos cierren con candado, no se confíen de nadie, no le abran, ahorita la gente anda muy loca”.
Roberto, 49 años, repartidor de Uber Eats, Chihuahua
“Siendo una condición de salud quien debería de estar ahí es el presidente y el secretario de salud. Todo se me figura como un capítulo de Los Simpsons. Estoy ahorita como shockeada ¿no? como que… o sea, la alarma está en mi cabeza, nos tenemos que cuidar cada vez más, pero se me hace impresionante el manejo del Estado. Pareciera que no hay cabeza, y que están dando como patadas de ahogado”.
Yamileth, 63 años, profesora de posgrado, Xalapa
«Ya estoy harta del coronavirus, puro coronavirus en todos los canales [Pero cuando termine mi novela] ¿qué voy a ver mientras estoy encerrada?»
Tina, abuela, Cancún
“Dice mi hija [vive en Aguascalientes y tiene postdoctorado en microbiología] que este virus es virgen y apenas se está adaptando en México, que va a pasar lo que pasó con la viruela en los indígenas cuando llegaron los españoles. Va a morir mucha gente y por eso hay que hacer todo eso que dicen, aunque yo desde antes lo hice. José Luis [otro hijo] me dice que en California las calles están solas, toda la gente está en sus casas. La gente tiene miedo de salir y hay mucha gente armada dentro de sus casas, que la policía a quien anda en la calle los manda a su casa”.
Laura, 60 años, asesora de literatura en CONALEP, Zacatecas
“Sí, lo que quieren es terminar con una parte de la población, que son los más vulnerables, los más pobres, los adultos mayores, los débiles, pero mi fe es mucho más grande, creo que si hay una crisis humanitaria, me estresa pensar en la salud de mi mamá y mi hermana mayor que están más débiles y les puede afectar más todo esto de la pandemia”.
Carmen, en 50 años, Monterrey, obrera fábrica de metales
“Todo está por una recesión económica y los medios de comunicación están haciendo su trabajo de desinformar y crear mitos acerca de este virus, vas a ver que en cuanto se restablezca la economía mundial, mágicamente desaparece el coronavirus”.
Marco, 35 años, Zacatecas, agente de bienes raíces (y antropólogo)
¿Qué esperan?
“Todo el tiempo están subiendo los precios. Por ejemplo, los chiles, el jitomate, el huevo, por mencionar algunos que la semana pasada estaban hasta en $70 pesos el kilo, ahora ya están más baratos. Uno tiene que seguir trabajando y dejar de preocuparse tanto. De todas maneras, comemos, con preocupación o sin ella. Ahora, mientras más te preocupas, más difícil se te hace la situación. Mejor tranquilo y trabajando”.
Leoncio, 40 años, carpintero y plomero, CDMX
“En la mañana estaba oyendo que según con base en cifras del IMSS hubo un repunte en el empleo. Cosa que no creo que sea verdad, lo que están haciendo es generar empleo en obras que tiene el gobierno, pero son empleos temporales. Lo que harán es que, al terminar el año van a dar cifras altas en el empleo. Serán las cifras que prometió, dirán, por ejemplo, se generaron 10 mil empleos, pero serán temporales. Nada que ayude verdaderamente a salir adelante a la población”.
Fernanda, 22 años, estudiante de ingeniería industrial, Veracruz
“Deberían ser más enérgicos de parte del gobierno para evitar que la gente salga, solo quienes tengan necesidad de salir, que salgan. Por ejemplo, pasé por una tienda y vi a todos juntos, y a lado la publicidad de la sana distancia. Yo me pregunté ¿qué acaso nadie sabe leer?”
Ana, 25 años, asistente de despacho jurídico, Veracruz
“Aprendamos a ser críticos, prudentes y solidarios, aprendamos a estar en familia pero sobre todo a estar con nosotros mismos, porque tenemos que tomar decisiones, reflexionar y actuar y si no lo platicamos, si no lo dialogamos con nosotros mismos, los resultados pueden ser devastadores como lo están siendo en muchos hogares en estos momentos, porque siempre hemos estado tan alienados al trabajo como nuestro único sentido de vida que cuando no lo tenemos no existimos, no somos, no contamos, no comemos”.
Abigail, 40 años, antropóloga, Torreón
“Nada, muerto, no hay, no se puede, teníamos la esperanza de que, pasando la cuarentena, pero ya nos dijeron que no habrá eventos masivos en Coahuila y pues no va a haber cómo trabajar en las convenciones y sin eventos ni nada, ¿pues cómo trabajo?, ¿quién va a querer cossplay si no los van a poder presumir? Porque aparte de que no vamos a tener dinero propio, pues nos vamos a aburrir mucho lo que queda del año, porque no vamos a tener nuestras convenciones, va a estar muy triste lo que queda del año, pero ni modo”.
Aranza, 21 años, estudiante, Torreón
“Pues yo he visto que han batallado mucho, por mis clientas, que la mayoría trabajan en hoteles, restaurantes y maquilas, que no han tenido trabajo y así muchos. Sí se puso difícil, ¿quién sabe cómo se vaya a poner ahora que ya van a regresar algunos? Pues un poco difícil, ya sabemos, pero todo lo puedo en Cristo que me fortalece y no dejarse de su mano nada más para que todo vuelva a la normalidad pronto”.
Pety, 61 años, ama de casa, Torreón
“Ahora me están cayendo muchos pedidos de zapatos, bolsas, mochilas, de todo, ya hasta tengo pedidos a mayoreo y ahora que regrese a trabajar a la oficina se me va a estar complicando, porque no puedo estar atendiendo clientes de mi negocio en el trabajo y meter pedidos como lo hago, cuando estoy trabajando desde mi casa. Quiero seguir porque además es un buen ingreso, pero no es un ingreso seguro como el trabajo que tengo”.
Cinthia, 34 años, agente de ventas, Mérida
“Suegrito, hay un problema, les quiero sugerir que tampoco tengan contacto con sus nietos ni con su mamá. Porque si tenemos el virus lo vamos a esparcir y más ellos que son más delicados. Al menos por unos quince días”.
Hugo, 22 años, profesor de natación y repartidor en Rappi, CDMX
“Justo en esta semana estaba pensando en una predica que dice, ¿ustedes en quién confían? Porque las personas ahora están confiando en la ciencia y la medicina. Nosotros hay que confiar que no están infectados ni ustedes ni tu papá”.
Leoncio, 40 años, carpintero y plomero, CDMX
“No habían podido venir [las nietas de Pety] por todo lo que está pasando, nomás por puro WhatsApp y a veces Face que veo lo que pone la niña y sé que están bien, pero nada más. Como quiera hace falta verlas de cerquita, aunque ni nos abrazamos ni les pude dar su besito, nada, nomás vernos, platicar y comer y se fueron, ¿Qué más hace uno?”.
Pety, 61 años, ama de casa, Torreón
“Pues yo confirmo lo que siempre he pensado, hay un orden mundial y los de arriba deciden y los de abajo nos chingamos. No queda de otra más que no dejar de jalar y ser dueño de tus días y de tu tiempo. Yo no me tragué la onda de la pandemia, no era tan grave, si existía el virus, sí. Pero, así como lo magnificaron no creo que realmente haya sido, más bien el mal fue económico, más bien traen algo entre manos que tuvieron que montar todo este circo, ya lo veremos más adelante que salga el peine con la economía mundial, ¿Con qué me quedo? Pues con eso, el darme cuenta que el gobierno manda y uno obedece sin más, aunque te lleve la chingada”.
Javier, 37 años, empleado de taller, Torreón
“Lo que hace falta en estos tiempos es una información amplia, además hacer trabajar a los diputados y diputadas, porque están ganando miles y miles, e imagínate, que alguien ‘normal’, aquí gana $100 al día, y son los que están saliendo a trabajar, porque no hay de otra”.
Vianey, 29 años, trabajadora en notaría pública, Chiapas
“Yo con lo que me quedo es que debemos de tener muchos cuidados. Yo creo que los hábitos de higiene que ahora tenemos como estarnos lavando las manos, debieron de haber estado siempre y a lo mejor con eso se hubiera evitado tantos contagios. Me quedo con eso, con no bajar la guardia en nada”.
Mariana, 52 años, ama de casa y comerciante, Chihuahua
“Ahorita lo que pienso es que debemos tener muchos cuidados, que es algo peligroso y que no podremos estar tranquilos hasta que tengamos un remedio o una vacuna. Y ahora no queda más que seguirnos cuidando, no porque se van a abrir las cosas hay que dejar de cuidarnos, al contrario, ahora me da más miedo porque yo creo que es más probable que nos contagiemos porque todos estarán saliendo y muchos no tendrán ningún tipo de cuidado”.
Mariana, 52 años, ama de casa, Chihuahua
“En tanto no haya una vacuna, algún medicamento eficaz o una inmunidad del rebaño, el mundo seguirá con temor a no poder despertar de esta pesadilla. Pero también es cierto que toda esta situación te hace muy consciente de lo importante que es vivir la vida con toda la intensidad cada día. Y otra cosa fundamental: que no podemos seguir pensando en los términos individualistas que lo hacíamos antes, sino que tenemos que repensar nuestro futuro de un modo más solidario”.
Álvaro, 64 años, economista jubilado, CDMX
“Esto de la pandemia es algo muy importante ya que se tienen que dar cambios de paradigmas sociales y culturales. El gobierno federal ni estatal entiende el lenguaje de los estratos sociales, deberían de aplicarse a sí mismos de manera personal. Se tienen que seguir con los hábitos de buen comer y hacer ejercicio, no consumir comida chatarra y con ello no garantiza que no me pasará nada, pero pues creo en eso del sistema inmunológico y la capacidad de adaptación”.
Marco, 35 años, agente de bienes raíces, Zacatecas
“Mi principal preocupación es la salud de mi familia, de mis alumnos, de que la escuela donde trabajo sea fumigada, no solamente limpiada, y también yo voy a fumigarme, porque no quiero ser el causante de infecciones en la escuela, debo de cuidarlos mucho, con esto que me está pasando comprendo que somos vulnerables, que parece que jugamos con lo que pasa en el momento, pero debemos tener seriedad”.
Vianey, 29 años, Familia Méndez, medio bajo, Chiapas
“Por eso si veo que no hay suficiente trabajo me regreso a mi casa, no vale la pena gastar el tiempo y la gasolina. En un futuro tengo que empezar a hacer los experimentos para saber qué días funcionan más, las cosas van a cambiar y hay que saber cómo”.
Roberto, 49 años, Familia Sánchez, medio bajo, Chihuahua
“Creo que todos debemos de guardar la calma, ir despacio para que esto no se descontrole, porque va a depender de todos para que el regreso sea más rápido, para que las cosas y planes pendientes puedan seguir adelante”.
Mario, 25 años, trabajador de PEMEX, Oaxaca
“Realmente no sabemos cómo nos va a ir, todo es incertidumbre. Si estando en mi casa nos enfermamos rápidamente los dos [se refiere a él y a Manuela], contagié a mi esposa de tos, ¡imagínate al salir! Estar en contacto con las personas será un tormento; esto puede que aún esté comenzando”.
Horacio, 50 años, maestro de primaria indígena, Chiapas
“Va a ser un desmadre porque la gente no va a respetar las fases, dependiendo del giro. Muchos negocios que no están considerando esenciales y siguen trabajando. Aquí por la casa, lavaderos, papelerías, las estéticas, siguen laborando en horarios reducidos, con cortina abajo, como sea, siguen laborando. Tal vez la gente no está bien informada y cuando digan ya se puede abrir, van a pensar que todos ya pueden abrir”.
Alfonso, 38 años, chofer y transportista, Mérida
“Me puse nerviosa porque temo que pase lo que ha pasado en otros países, que las personas salgamos y en realidad haya más contagiados. Sentí preocupación por volver a la normalidad, no sé, ha pasado tanto que me dan nervios volver a salir y estar junto a la demás gente. Pero por otra parte es bueno, que ya otra vez se va a regularizar todo lo del trabajo y no vamos a estar con la angustia del qué pasará mañana”.
Mariana, 52 años, ama de casa y comerciante, Chihuahua
“Yo espero que sí estemos preparados [su familia], que tanto nosotros como los lugares a donde tengamos que ir o realizar nuestras actividades también lo estén, para que ninguno de nosotros tenga contratiempo o se tenga que enfrentar a una situación desagradable”.
Silvestre, 44 años, empleado estatal, Oaxaca
“Yo considero que la normalidad será como con temor, porque en Veracruz estamos en foco rojo, hay mucho contagio y muertes. Por eso que digan que estaremos en la normalidad me preocupa porque las probabilidades de contagiarnos serán mayores, no sé qué nos espera”.
Ana, 25 años, asistente de despacho jurídico, Veracruz
“Vamos a andar como si hubiéramos estado dormidos mucho tiempo y luego despiertas y te encandila la luz. Como que no vamos a saber qué hacer de tanto que vamos a querer hacer, muy volados yendo a todas partes nomás por ir. No andan sacando esos videos en las noticias donde la gente está amontonada en los centros comerciales, como si otra vez se fuera a cerrar todo, como si ya no hubiera más mañana, así me imagino también, bien alborotados, avorazados por querer hacer todo al mismo tiempo”.
Gloria, 65 años, cantante, Torreón
“A mí me desespera porque ya estoy a finales de la carrera y no sé qué va a ser de mi si sigo trabajando desde mi casa. Siento que se me va a dificultar el proceso de las residencias profesionales. Es la primera vez y tengo miedo de que no salga bien, no sé qué es y cómo se hace. No es como estar en la escuela y que preguntes bien a tus docentes, acá no tengo a quién preguntar. Sé que es con ellos mismos, pero no es igual, siento que en la escuela te orientan”.
Fernanda, 22 años, estudiante de ingeniería industrial, Veracruz
“A mi hijo le digo que haga la tarea, hay días que siento que le estoy exigiendo y a veces me molesto porque quiero que lleve el ritmo de sus tareas, si no después se le van a acumular y ya será difícil terminarlo. Luego a veces digo que él es quien va a decidirlo, porque también la situación no ha sido fácil para él”.
Manuela, 60 años, ama de casa, Chiapas
“Lo primero que haría sería salir, no somos mucho de salir de la casa, pero sí se ha sentido bastante desesperación de no poder ir a ningún lado. Yo creo que iríamos al centro, a ver qué ha pasado, qué ha cambiado”.
Mariana, ama de casa y comerciante 52 años, Chihuahua
“Yo creo que lo importante es que gracias a Dios estoy con mis hijos, la otra vez les dije que teníamos que valorar estos meses que hemos estado juntos. Cuando se acabe esto quién sabe qué vamos a hacer, no sé, mi hijo o mi esposo puede que quieran irse a buscar trabajo o cualquier cosa, ahorita estamos juntos, es lo importante”.
Daniela, 28 años, oficinista, Puebla
“Como lo empezamos a planear desde febrero pues ya tenemos la escuela nueva y el pago de inscripción ya se cubrió. Yo creo que, aunque sea una escuela particular, tienen que entender si los padres no pueden comprar todos los útiles o los libros de texto todo de una vez al inicio del curso. Sí me pone un poco ansiosa que el papá de Diego perdió su trabajo y sus ingresos estables. Por los problemas de la contingencia lo despidieron y ahorita es muy difícil salir a buscar trabajo, pero creo que tenemos uno o dos meses para resolverlo y ahorita yo soy estable económicamente”.
Gabriela, 27 años, investigadora, Mérida
“Yo sí pensé aplicarme un tinte yo misma, es algo que sé hacer incluso previo al boom de Youtube, pero preferiría esperar porque de igual modo es algo que no podría lucir si estoy en casa encerrada”.
Daniela, 28 años, oficinista, Puebla
“Pa qué me lo pinto si ando en friega con la casa, nadie me ve, así lo dejo, ya luego me lo corto y me lo pinto y así, ¿Orita pa qué?”.
Gloria, 65 años, ama de casa, Torreón
“A mucha gente le está valiendo la cuarentena. El gobierno debería ser más drástico, poner multas, que cierren negocios, sobre todo en la Ciudad de México. [En] los negocios que no son de primera necesidad deberían de implementar medidas serias para que no se siga extendiendo porque si nos está afectando mucho”.
Cinthia, 34 años, agente de ventas, Mérida
“En caso de que esto se llegue a prolongar más esto yo creo que sí sería conveniente que las autoridades tomen cartas en el asunto para que la gente que no tiene nada que hacer fuera de sus casas pues no salga, para así evitar que se expongan y pongan en peligro a las demás personas”.
Antonio, tercera edad, campesino, Oaxaca
“Lo que es seguro es que hay que reinventarse en muchos aspectos. Nos guste o no, la opción virtual será la más segura durante un buen tiempo y hay que pensar en adaptarse en esos términos”.
Álvaro, 64 años, economista jubilado, CDMX
“Yo también creo que habría que reducir gastos, pero, por ejemplo, mira… si quitamos el cable y el internet, yo no voy a tener con que ayudarle al niño a que haga sus tareas de la escuela en línea, ¿luego que vamos a hacer? Si con eso piensan evaluar el año, ya de última medida pues pedir prestado una buena cantidad, para pagar mis deudas y lo que se tenga que pagar”.
Guadalupe, 37 años, empleada en una maquiladora, Zacatecas
“Hasta ahorita no hemos pasado hambre o batallado con la comida, todos hemos aportado poco a poco para abastecernos. Ahorita tenemos guardado bastantes pastas, azúcar, café, atún en lata, sardinas, verduras en lata, avena, harina, Maseca, todo eso sí tenemos almacenado pero las verduras y frutas no se pueden almacenar por tanto tiempo, es lo que compramos cada semana o cada dos semanas, no nos queda más que seguir almacenando”.
Carmen, 50 años, obrera, Monterrey.
“En esta semana alguien anunció cajas de jitomate con diez kilos a cincuenta pesos la caja, compré una y repartí con algunos vecinos para ayudarlos, ya que algunos de los vecinos los han descansado y sin goce de sueldo y este tipo de ayuda es importante en estos momentos”
Mónica, socióloga, Guadalajara
“Oye, esa cosa [la plataforma Zoom] está muy buena, no gastas en gasolina para llevarlo al maternal y se entretuvo rete bien. Como que estas generaciones ya traen ese chip de la tecnología, porque ni se aburrió, al contrario, estuvo contento de ver a sus guías y a sus compañeros en la tele”.
Javier, empleado de taller, Torreón
“Tiene como dos meses que sacamos el refrigerador a crédito y sí lo hemos podido pagar, pero más adelante no sabemos si en algún momento tendremos que dejar de hacer ese pago”.
Cinthia, 34 años, Agente de ventas, Mérida
“¿Cómo me imagino las cosas pasada la cuarentena? Por ahora, como algo muy lejano y escalonado. Pero así como ilusión te diría que, en lo personal, ver a mi familia para el cumpleaños de mi mamá que es en julio. Ya después de eso, pues ir retomando las actividades cotidianas poco a poco”.
Alín, 67 años, psicoterapeuta familiar, CDMX
“Si llegáramos a entrar a una tercera fase ojalá y Dios no lo quiera, pues estaría más cabrón para la ciudadanía. El pánico estaría más visible en la sociedad si llegasen a ver a la guardia nacional y policía estatal meter a la gente a sus casas, es que el encierro no todos lo aguantamos, pero la neta no sé qué acciones se tomarían ni en qué consiste una tercera fase. Es lo que me imagino”.
Marco, 35 años, agente de bienes raíces, Zacatecas
“No he comprado como lo hacía antes, de repente apoyaba a las compañeras del trabajo que me daban un catálogo y les compraba cositas, a la de la plata o, por ejemplo, mis audífonos que tenía que reponer, la verdad, aunque no esté limitada, me da miedo gastar en cosas como esas”.
Daniela, 28, años, oficinista, Puebla
Mariana: “Ya vienen los quince años de la niña…”
Roberto: “Sí, hubiéramos aprovechado la cuarentena para hacer el viaje”.
Mariana: “Sí me decía Ricardo que los vuelos estaban muy baratos, pero ni para qué arriesgarnos”:
Roberto: “¿Quieres viaje mija”
Fabiola: “Sí me hubiera gustado, pero no se preocupen ahorita las cosas están muy feas”.
Roberto: “A lo mejor va a tener que ser hasta el otro año porque si las cosas siguen igual quién sabe cuándo se acabe el virus”
Mariana: “Deja tú, si siguen así nos vamos a gastar todo el ahorro”.
Familia Sánchez, Chihuahua
“Me imagino que cuando termine esto la gente va a empezar con todo otra vez”
Familia Vázquez, Tijuana
“En mi trabajo ya están despidiendo gente, algunos compañeros que llegaron a trabajar antes de que yo entrara y otros que entraron después los despidieron, y son de diferentes áreas, espero que no me vayan a despedir a mi también”.
Dulce, 18 años, trabaja en una zapatería, Oaxaca
“Vale la pena, en unos días no sabemos si todavía podamos trabajar, ahorita hay que aprovechar y ganar lo más que se pueda”.
Alin, 67 años , CDMX, terapeuta familiar
“Como la mayoría, tendremos que amarrarnos el cinturón durante un buen rato y ver qué queda en pie cuando pase esto”.
Alin, 67 años , CDMX, terapeuta familiar

