De común acuerdo, México y Estados Unidos decidieron ampliar 30 días más las restricciones a la frontera y así continuar con la contingencia sanitaria en la zona para evitar la propagación del COVID-19. La medida, cuya duración se contempla hasta el 21 de julio, hace énfasis en una realidad que se constata con el paso de las semanas: la pandemia continúa y lo hace con fuerza. Esta determinación se convierte de nueva cuenta en un obstáculo, principalmente para los mexicanos que buscan cruzar la frontera legalmente para ir a trabajar. A la preocupación económica se le suma la molestia por la percepción de falta de acciones efectivas por parte del gobierno para lograr un control sanitario adecuado en la zona fronteriza, pues el área muestra una actividad que no prioriza la sana distancia, aun cuando se sabe que es una demarcación de alto riesgo de contagio. Ante este escenario, los connacionales que residen en la frontera y buscan laborar en Estados Unidos se mantienen con zozobra, pues queda la duda de si treinta días serán suficientes para que la situación sanitaria por fin cambie. ![]()

