El Covid-19 pierde protagonismo: de ser el foco de atención, se está convirtiendo en un tema más que atender en la vida “común” de las personas.

La pandemia y la cuarentena ocasionaron desajustes en la vida cotidiana, siendo los más impactantes, aquellos que afectaron el trabajo y el sustento económico de las familias. A pesar de esto, la pandemia fungía como un justificante del porqué no salían del todo bien las cosas. En semanas anteriores, las personas expresaban que sólo deseaban el fin del “quedarse en casa” para poder reactivar las actividades conocidas y que, con el tiempo, mejoraría la situación.
Hoy en día, las familias señalan que la lógica del semáforo para la reincorporación a las actividades no ha sido bien informada. Ni las autoridades locales, estatales ni federales han logrado transmitir a la población cómo funciona para que ésta se pueda operar adecuadamente. La familia Gómez opina que la situación, “se les salió de las manos y ya no lo pueden controlar”, mientras narran que muchas personas en las calles no están siguiendo las recomendaciones sanitarias.
A pesar de esto, no sólo es el Covid-19 el que se debe atender, hay algo más. En algunas regiones del país esas otras necesidades llegaron de manera inoportuna. Para unos, la tormenta Cristóbal causó inundaciones y la afectación de los servicios. Para otros, la muerte de familiares que, al no estar relacionadas con el virus, hacen recordar que no sólo de coronavirus se mueren las personas y que, en consecuencia, se tienen que buscar soluciones para poder solventar económicamente los problemas que surjan en el camino.
En casa se atenderá la lista de problemáticas pendientes como se resolvía antes del virus: buscando trabajo, haciendo lo mejor posible, haciendo uso sus propios recursos que es de lo único que pueden estar seguros. Porque para atender la lista no figuran otros actores como aliados, especialmente el gobierno. Por ejemplo, cuando voltean a escuchar el discurso del presidente, hay contradicciones que producen incredulidad, no les inspira a tener confianza. ¿Cómo tenerla? Si por un lado ven en los medios apoyos de créditos a los negocios e incluso conocen personas beneficiadas, pero al mismo tiempo ven a un presidente que, con su actuar y sus decires, parece que minimiza las medidas de cuidado que tanto le exigen a la población.
Hoy por hoy, las personas al empezar a salir un poco más de casa se están dando cuenta que ya no todo es la cuarentena. El virus y la pandemia pierden protagonismo y se está convirtiendo en ese acompañante en la vida de las personas. El virus será un elemento que viene junto con pegado con las tormentas y las inundaciones, acompañará al desempleo y los bajos sueldos, estará presente en los discursos políticos y en las oraciones, rezando para que no se adquiera. ![]()


