Esta semana se reportaron dos hechos violentos hacia las autoridades sanitarias en Chiapas, específicamente en los municipios de Las Rosas y Las Margaritas. El primer caso sucedió en el municipio de Las Rosas, donde pobladores quemaron una clínica de salud porque se les solicitó no velar el cuerpo de una persona fallecida por coronavirus. El segundo hecho ocurrió en Las Margaritas, donde un grupo de personas secuestró y golpeó al director de la respectiva clínica del IMSS, acusándolo de la muerte de una persona a causa del COVID-19. Los acontecimientos sucedieron en un contexto donde el rezago y la desinformación han generado múltiples conflictos en tiempos de la pandemia. Lo cierto es que se trata de una manifestación extrema de una realidad que se replica en diferentes partes del país: hay muchas personas que creen que la enfermedad no existe. Lo ocurrido en ambas comunidades muestra el alcance que pueden tener las fake news, sobre todo en grupos de población con escasa educación y que que pueden ser objeto de manipulación para fines diversos. Así, se desemboca en dos temas graves, por un lado, el miedo a ser violentado con el que vive gran parte del personal médico que busca hacer frente a la epidemia y, por otro, las consecuencias operativas que trae la pérdida de infraestructura sanitaria en un momento crítico de la contingencia, sobre todo en zonas como la de Las Rosas, donde sus habitantes ahora tendrán que desplazarse a más de 100 kilómetros de distancia si buscan ser atendidos por coronavirus. ![]()

