Después de dos meses en casa, las personas miran en retrospectiva cómo se han organizado ¿cuáles son los aprendizajes y hábitos incorporados a su vida cotidiana?

Una de las características fundamentales de la clase media dinámica es tener una economía de agregados, donde todos aportan para cubrir las necesidades del grupo. Durante la cuarentena eso fue muy útil porque les permitió administrarse en colectivo. Sin embargo, comienzan a preocuparse por las carencias individuales de aquellos que no logran encontrar trabajo o se preguntan si podrán volver a consumir como lo hacían antes.
Al cambiar sus dinámicas de administración diaria en la cuarentena, eventualmente modificaron algunos hábitos de consumo y de gasto. Aunque antes sus ingresos no eran fijos, hasta ahora les habían permitido tener un margen de holgura para cubrir necesidades básicas y uno que otro gusto personal y familiar. Gloria en Torreón, al depender ahora del ingreso de su esposo, se pregunta qué hacía con los casi 2,000 pesos que solía ganar a la semana. Buscando apoyar a la economía de la familia, restringió sus compras, incluso cuando ella compraba su ropa en la fayuca como forma de ahorro. Ella desea ajustarse lo más posible con el fin de no representar una carga para su esposo, hasta que logre trabajar y aportar como antes.
Por otro lado, la cuarentena obligó a evaluar cuáles eran los gastos necesarios y de cuáles se tendría que prescindir. Esto todavía se ve reflejado en las compras para resurtir la despensa, la cautela se ha convertido en un hábito. Se mantiene el cuidado para no excederse y eligen comprar presentaciones más grandes para evitar regresar con frecuencia al supermercado. Existe la percepción de que con estas medidas se ha mantenido un ahorro, aunque hayan estado más personas en casa.
Un caso que permite observar la incorporación de los hábitos aprendidos en la cuarentena es el caso de María quien vive en Oaxaca y cuya estrategia inicial fue hacer compras de productos a granel y de mayoreo que le permitió conseguir productos a menor costo y asegurar el abastecimiento durante estas semanas. Y no sólo le ha funcionado en lo económico, también considera que racionar sus compras y alimentos le permitirá mantenerse segura y aunque parece que las personas están iniciando a salir de casa, ella decidió no hacerlo. Finalmente, la estancia de las personas en casa permite darle un mantenimiento al patrimonio, reconocer a la familia y atender algunos pendientes. Al hacer las cosas por su cuenta como remendar prendas, pintar, arreglar la barda, los muebles, cocinar un nuevo platillo no sólo ahorran sino se anticipan a una realidad emergente de contingencia económica. Buscan sacarle provecho a esa productividad doméstica haciendo que cada día puedan aportar con alguna actividad a la ganancia colectiva, o por lo menos, pretenden evitar que se tenga que gastar más. ![]()


