Pese a que México se encuentra en la fase 3 de la epidemia por COVID-19 y que sea de esperarse que el número de contagios crezca en relación con las etapas anteriores, llama la atención que en los últimos días se han alcanzado cifras máximas de contagios y decesos. Incluso las personas se sorprenden de que tales que tales cantidades se hayan superado ya en varias ocasiones.
Este es el caso de los datos revelados el 26 de mayo, donde se reportó 3455 contagios y casi 500 muertes más que el día anterior. Este hecho lleva a que las personas pongan sobre la mesa la viabilidad de un regreso a las actividades, pues sin importar que el plan de vuelta a la nueva normalidad tendrá un ritmo gradual, la opinión es que se sigue sin tener al país en condiciones de seguridad sanitaria. Ante ello, las personas contrastan la realidad que habla de un México que es el país de América Latina con la tasa de letalidad más alta en este momento, con la realidad que proyecta la posibilidad de que en la capital el semáforo epidemiológico cambie hacia la próxima semana. Para la gente, hoy el riesgo es muy alto, y lo peor: se ve lejos que desaparezca durante un largo tiempo. ![]()

