Las declaraciones del secretario de Educación no calman las preocupaciones familiares y visibilizan la poca claridad de las soluciones.

En las familias un parámetro con el que se piensan fechas, se evalúan acciones y se planea el futuro es a partir de la educación de los hijos. Por tal razón, los padres están poniendo su atención a las noticias y resoluciones políticas sobre el regreso a clases y la planeación del siguiente ciclo educativo. Sin embargo, la desconfianza se ha incrementado a partir de las últimas declaraciones del presidente y del secretario de educación; Andrés Manuel López Obrador declaro que “no hay nada qué temer por el regreso a clases” y Esteban Moctezuma expresó que se necesita hacer una evaluación presencial a los niños para el fin de este ciclo escolar.
En un contexto donde al mismo tiempo los actores públicos del gobierno local han informado sobre medidas de resguardo, el aumento del número de decesos y la demanda de quedarse en casa, la recepción de tales declaraciones genera que las familias hallen contradicciones en lo que están viviendo. El escenario se bifurca entre la administración del gobierno estatal contra el federal.
Y es que, frente a lo que se dice en las conferencias y noticieros, los padres buscan una respuesta política que tome en cuenta su sentir: el regreso a clases no se puede dar si todavía hay contagios, pues cualquier acto de presencia parece un riesgo; la evaluación del ciclo escolar tiene que enfrentar las limitaciones y rezagos del aprendizaje en línea; y debe haber fechas claras para poder planear y gestionar el cuidado y la productividad, incluso si las situaciones no son iguales para todos. A pesar de ello, las declaraciones destacan un ejercicio de buena voluntad, pero poca claridad sobre la ejecución de las intenciones, confusión por el cambio constante de medidas y contradicción de los discursos de actores públicos. Por lo que, un anuncio y medida que generaría cierta esperanza ahora debe lidiar con la confianza y credibilidad institucional y cívica de la ciudadanía y las instituciones a su servicio, debido a que cada vez se encuentra más familias que incluso con mecanismos seguros para la salud, se asumen como expuestos. No es raro que, en tal escenario de reflexión, las personas consideren que vale la pena perder un año de escuela que poner en riesgo a los niños y jóvenes de la familia. ![]()

