¿Habrá una nueva normalidad?

El cuestionamiento por parte de diversos medios de comunicación, nacionales e internacionales, a los datos reportados por el gobierno sobre la pandemia, así como los mensajes contradictorios que han alargado la cuarentena, han creado en el mexicano cierta desconfianza. Aunque, en realidad, lo único que les interesa saber a las familias es cuándo regresarán a la “nueva normalidad”.   

Mientras que, en la mañanera el presidente López Obrador habla de la pandemia en pasado como si el éxito ya se hubiese conseguido y evidencia a las empresas que no han seguido las recomendaciones de suspender actividades, al mismo tiempo menciona una reunión para comunicar la reactivación paulatina de las actividades. Mientras aprovecha para cuestionar el modelo neoliberal que genera desde su perspectiva “consumismo y derroche”, comparte que se entregarán en mayo de manera directa ciento veinte mil millones de pesos a las personas para que puedan comprar y así reactivar la economía, aunque también les recomienda ahorrar. Mientras que habla de la información como un derecho, mostrando los avances del nuevo aeropuerto y la refinería, además de sumar una nueva conferencia para compartir los programas de bienestar, al mismo tiempo aprovecha para descalificar en un par de minutos a distintos medios de comunicación internacionales sobre las notas donde se cuestiona la manera en que se han comunicado los datos por parte del gobierno mexicano apelando a que, aunque son medios famosos, no son éticos. Parece que la nueva normalidad de la frase “yo tengo otros datos” se ha convertido en un arma de doble filo que comienza a poner nerviosa a la sociedad y no da claridad a las familias con esos mensajes encontrados.

Más allá de las controversias políticas y mediáticas, se decía que el uso de cubrebocas no era útil, aunque ahora es obligatorio en muchos estados. Se suponía que el pico de la pandemia sería entre el 8 y 10 de mayo -sacrificando el festejo del día de las madres-, ahora menciona el mismo gobierno que en realidad el pico será el 20 de mayo. Las declaraciones de algunos políticos sobre el regreso a clases en junio se han puesto en dudas y se ha delegado la responsabilidad al consejo general de salubridad, pues tal vez no sea en este ciclo escolar. En las casas de las familias, el primero de junio era el referente para volver a esa “nueva normalidad”, incluso en algunos lugares se había hablado del 17 de mayo, ahora hay que esperar a lo que se diga mañana porque ya no se sabe qué creer.

Si bien la pandemia nos ha enseñado lo flexible que puede ser la información, la realidad es que en estos momentos “tener otros datos”, parece sólo generar resignación y desesperanza y como dijera el presidente a sus adversarios: ¡Váyanse acostumbrando!