La pandemia causó un desfase temporal que desestructuró el año de los mexicanos: ¿cómo buscan recuperar el tiempo que sienten que han perdido durante este confinamiento?

Hoy, en la fase de la pandemia donde las medidas para el confinamiento se han tornado más severas, la perspectiva sobre el futuro llega a un replanteamiento donde más allá de pensar en el tiempo que falta para que el paso del coronavirus termine y permita volver a la vida habitual, se reflexiona en cómo resolver lo que viene con el tiempo que resta.
La epidemia causó un desfase temporal que lleva a las personas a proyectar tiempos muy inciertos. Ven que su vida se incorpora al tiempo de la pandemia, pero notan que se reducen sus posibilidades para lograr aprovechar este tiempo. Hay una angustia que surge en el tema económico, especialmente cuando se cumplen plazos de pago o se tiene que cubrir necesidades de consumo: se ve cerca un problema y lejos el dinero.
La idea a futuro es que se tendrá que recuperar el tiempo perdido o, mejor dicho, el dinero no ganado. En el presente, lo necesario es prepararse y jugar hoy con esas posibilidades que el tiempo no dará mañana. Por eso se busca estirar el ingreso y el trabajo mismo, ahorrar dinero, captar de otros lados, incluso adelantarse, como Marco en Zacatecas, a hacer reparaciones en el hogar para que después eso no reste tiempo para trabajar. Se trata de ganar de donde se pueda. En Oaxaca hay quien siente que recupera algo cuando recibe puntos en su tarjeta de crédito por hacer operaciones financieras. El objetivo es hacer algo y hacerlo ahora, por eso la molestia de Roberto en Chihuahua, quien cuestiona la falta de productividad donde hay oportunidad de actuar: “no le veo caso que sigan cuidando los días inhábiles”.
Levantarse más temprano, hacer las cosas más rápido, tener otro trabajo, son las alternativas para lograr las cosas futuras. Por tanto, el esfuerzo será clave para todo lo que viene y será más valorado que nunca. No obstante, no sólo se trata de preocupaciones sobre el tiempo en relación con el dinero, también preocupa el tiempo en relación con lo que se debería vivir ¿Alcanzará el tiempo para que mis hijos tengan una buena educación? ¿Alcanzará para volver a ver a mi mamá que tiene 94 años? ¿Lo sentiremos y viviremos del mismo modo?
Ante la evaluación de las posibilidades a futuro y con un COVID-19 que seguirá aquí por un rato, sólo queda hacer una negociación dolorosa: de todo lo que se pensaba lograr este año hay que plantearse qué es lo que se tiene que dejar ir y qué no, qué es lo que se puede recuperar y qué se tendrá que dar por perdido. Ahí está el negocio que no se pudo levantar, el coche que no fue o la casa que no se hizo. También está lo que medianamente se puede realizar, como celebrar el 10 de mayo a través de una plataforma digital, sacrificando el festejo, pero no contacto.
¿Qué es lo que entonces esperan al respecto? Que todo alcance: el dinero, el tiempo y la vida. La reestructuración del tiempo es una necesidad hoy, pero su ordenamiento se ha vuelto tan cambiante que al final en las personas queda una duda: ¿con qué de mí llegaré hasta el final? ![]()

