Como en la montaña rusa

Las noticias van y vienen, mientras las familias pasan de un estado de ánimo a otro en un mismo momento.

A 7 semanas de contingencia, los Zamora en la CDMX siguen en la misma montaña rusa de esperanza y desesperanza. Ahora más resignados, piensan más en el siguiente año que lo que puedan hacer en este. En palabras de Alin “esto va para largo, y aunque ya lo sabíamos, es difícil digerir la incertidumbre de cuánto tiempo más…”.

Cada familia busca indicios, formas de recobrar la calma para disminuir la desesperación que causa “el encierro”. Buscan amarrarse a algo pues cada noticia escuchada tiene algo de esperanza y de desesperanza a la vez. Cada noticia del país o internacional y las de su municipio, colonia o barrio, pueden ser una tablita de salvación, algo que les ayude a sobrepasar los efectos de la pandemia en sus vidas y en su salud mental.

La montaña rusa se construye de historias, por ejemplo, para Laura en Zacatecas es una buena noticia que haya un plan económico para su estado, pero éste no se ve reflejado en sus bolsillos. Mario sigue trabajando un día sí y un día no, pero se ha enterado que descansaron a otros de sus compañeros sin goce de sueldo. Es una gran noticia que él siga con trabajo, pero la incertidumbre sigue en su cabeza: ¿cuándo me tocará a mí?

En el Estado de México es una mala noticia que, en Ecatepec o Nezahualcóyotl, los gobiernos van de negocio en negocio definiendo cuál es el que debe permanecer abierto y cuál cerrado. Al menos aún quedan algunos abiertos, pero es una lástima que ya hayan subido sus precios. Por otro lado, es una buena noticia que en Ecatepec ya empiezan a suspender las fiestas, -los COVID-Fest como les llaman-, pero lo malo es que en Neza estén suspendiendo los tianguis en fines de semana. La gente ya no irá a los tianguis, pero llenará los supermercados. Con el ir y venir de las medidas, se tiene la impresión de que se tapa un hoyo, destapando otro.

El festejo del 10 de mayo fue una oportunidad para levantar el ánimo y un respiro para salir de la depresión, arreglarse, poner música y organizarse, aunque sea por videollamada para festejar a mamá o a la abue. ¡Qué más da! ¡lo importante es festejar y estar juntos a la distancia! Sin embargo, también hubo temor, festejar a mamá, verla, oírla, aunque sea a distancia fue tranquilizante, pero pensar en que puede ser la última vez, fue una idea que cruzó por la mente de más de uno. Con la muerte más cerca, los caídos tienen rostro, nombre y apellido. Como dice Laura de Puebla “…ya no escuchamos que el primo de un amigo o la hija del amigo del primo. Ya estamos conscientes de quiénes son las personas que se están enfermando”. No obstante, levanta la cara y afirma “¡El próximo año haremos un convivio en casa y vamos a ir a un restaurante el año que entra, ya cuando se haya calmado todo esto!”. Víctor Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco, sostenía que “cuando ya no podemos cambiar la situación, nuestro desafío es cambiarnos a nosotros mismos” y al parecer esta es la estrategia que el mexicano utiliza para seguir adelante. Cada día parece “ganar la depre”, pero tiene su contraparte, hay una buena razón para echarle ganas. Esperanza y desesperanza es un vaivén que parece no tener fin.