La realidad superó las creencias

La irrupción al hospital Las Américas en Ecatepec demostró la letalidad del virus, pero sobre todo las consecuencias de la desinformación.

El golpe de la pandemia mundial ha llegado a México. Las escenas de los cuerpos, las muertes y los familiares exigiendo respuestas en diferentes partes del mundo ahora suceden en Ecatepec y se difunden en todo el país. La irrupción de familiares al hospital Las Américas es calificada por Hugo López-Gatell como dramática, sobre todo por su origen: la desinformación. Porque “a pesar de que haya llegado la información hay personas que todavía no identifican a COVID-19 como una epidemia grave”.

Ante esta situación parece que la idiosincracia mexicana sigue imperando frente a los hechos y la realidad que se vive en el mundo. A esto se suma lo desconocido y el temor que esto genera. Pensar que el virus es mentira es resultado, en muchas ocasiones, del desconocimiento que existe sobre esta nueva amenaza a la que el mexicano no es inmune. El camino ha sido largo y después de 6 semanas las personas entendieron que el uso de cubrebocas es obligatorio, que la cuarentena no acaba en mayo y que hay muchos contagiados, sin embargo, parece ser que ahora es necesario comunicar el progreso y la letalidad de la enfermedad incluyendo explicaciones sobre cómo mueren las personas y cómo deben ser tratados los cadáveres.

La exigencia de los familiares se centra en recibir el cuerpo completo, en tener la oportunidad de despedirse y cumplir con el ritual para afrontar el duelo. La situación real se aleja demasiado a esas peticiones y evidencia la vulnerabilidad y fragilidad de las personas, sacando a flote sus creencias, mitos y miedos. En su conferencia, López-Gatell enfatiza que 5 minutos son suficientes para que una persona pierda la vida, aún cuando haya estado en perfectas condiciones horas previas. Para el mexicano esta información es nueva y se tendrá que asimilar como un dato más para poder afrontar la pandemia.     

Ecatepec se volvió el epicentro en donde las instituciones de salud se han convertido en los nuevos enemigos, en la nueva caja negra a la que nadie tiene acceso y en donde “los están matando y los tienen arrumbados”. En esta ocasión las suposiciones se sumaron a la desesperación y los responsables quedaron expuestos en dos sentidos: al virus cuando ingresaron al hospital y tuvieron contacto con los fallecidos y a la ignorancia al decir que “el COVID-19 no existe” y acusar de asesinos a los médicos. Las reflexiones que surgieron fueron muchas, se culpó y desaprobó a quienes irrumpieron en el hospital, algunos hablaron de un “castigo divino” que Ecatepec merecía por sus fiestas en plena cuarentena, pero también se pidió tener empatía por el dolor que ocasiona la muerte de un familiar en estas circunstancias. Pero sobre todo y ante los escenarios que están por venir, el mexicano se pregunta si habrá un momento en el que aquellos que “no creen” se den cuenta de la realidad que nos aqueja.