A inicios de semana se anunció que estaba por concretarse un convenio entre el Banco Interamericano de Desarrollo y el Consejo Mexicano de Negocios para conseguir créditos de apoyo a MiPyMEs que hagan frente a la crisis por el COVID-19. Ante ello, el Presidente manifestó que veía poco viable la posibilidad de que la Secretaría de Hacienda avalase la iniciativa e hizo énfasis en su disgusto por “el modito” del CMN para organizarse e “imponernos sus planes”. Al respecto, algunas personas expresaron cierto descontento, pues argumentan que, si la iniciativa privada ya buscó alternativas para salir adelante, lo que se esperaría es que el gobierno facilite el avance. Por otro lado, hay quienes perciben que la actitud de control del mandatario es favorable, siempre y cuando el esfuerzo se dirija a atender a los sectores menos favorecidos y se evite generar ayudas que se presten a corrupción. Finalmente, al confirmarse que el acuerdo no involucraba recursos públicos, apareció la opinión de que la descalificación anticipada por parte de López Obrador fue inoportuna, pues reflejó desconocimiento del tema y pudo crear confusión entre las personas. ![]()
