Entramos a la Fase 3

Se anunció la entrada de la tercera fase del paso del COVID-19 en México, situación que llevará a medidas más contundentes para ayudar a evitar un número de contagios aún mayor. Entre las restricciones más sobresalientes está la realización de cuarentena generalizada mientras disminuyen las posibilidades de infectarse de coronavirus. Las impresiones generadas sobre ello van sobre nociones como expectativas, reactividad, efectividad y certidumbre. En el rubro de las expectativas están las opiniones que reflejan duda ante la posible constatación de que el coronavirus “sí es lo que se dice”, incluso mostrando temor de que llegue lo peor a las localidades. En el ámbito de la reactividad aparecen las ideas que muestran la preocupación de las personas por saber en concreto qué hacer y a dónde acudir si es necesario recibir atención médica. Sobre la efectividad, se cree que podría ser difícil lograr que las personas sigan las indicaciones correspondientes puesto que -según las percepciones- aún no se ha hecho lo suficiente para que se acaten las medidas que se han sugerido. Por último, hay un grupo de opiniones que apuntan hacia la búsqueda de condiciones de certidumbre, pues aunque se ha determinado una aproximación sobre el posible regreso a las actividades cotidianas, se espera que esta proyección pueda ser más precisa y les brinde una mejor idea acerca de cuándo el trabajo volvería a ser lo que cotidianamente era.