Claroscuros de una cuarentena extendida

La jornada nacional de sana distancia permanecerá vigente hasta el 30 de mayo”. Este fue el mensaje emitido por el subsecretario de salud, pero ¿qué significa la ampliación de este tiempo? ¿es una buena o mala noticia?

Durante la “mañanera” del pasado jueves se realizó un recuento de los resultados obtenidos por las acciones implementadas con la intención de evitar el contagio masivo de COVID-19 en el país. El mensaje que más acaparó la atención, por ser el de mayor interés para la nación, fue la proyección del momento en que las personas podrían retomar las actividades normales. La fecha señalada fue el 30 de mayo, es decir, se notificó que aún restan seis semanas para que termine la cuarentena que mantiene “guardadas” en casa a millones de personas.

A pesar de que Hugo López-Gatell trató de darle un tono positivo al anuncio institucional al reconocer que, gracias al compromiso de las personas que han seguido las indicaciones se han logrado reducir los contagios, desde la perspectiva del ciudadano de a pie, esta nueva fecha puede resultar desalentadora. Tras casi un mes de aislamiento, sus preocupaciones sobre los recursos disponibles aumentan y la proyección de futuro es cada vez más pesimista por la crisis económica que se augura. 

Si bien las personas ya mostraban su expectativa e intranquilidad ante la posible activación de la fase 3 de la contingencia, eso no restó las expresiones de asombro al escuchar al funcionario. ¡Seis semanas más! Esta es una noticia que difícilmente puede ser buena para las familias que empiezan a mostrar síntomas más visibles de letargo, tedio y desasosiego por el encierro.

El anuncio emitido durante la conferencia presidencial establece una contradicción para las personas: mientras que el avance de la cuarentena parece positivo desde la instancia gubernamental, no necesariamente lo es para la población en general. Que gran cantidad de personas se mantengan más tiempo en casa para evitar ser alcanzados por el flagelo del coronavirus no hará que después la vida vaya a ser más fácil. Es una incógnita si las personas resistirán el nuevo tiempo establecido, pues no hay que perder de vista que muchos comienzan a sentir la imperiosa necesidad de regresar a la vida cotidiana, de volver a como era “antes”. Mientras tanto, aunque hay lapsos en los que la cantidad de información sobre la pandemia fastidia a la audiencia, las personas seguirán las declaraciones institucionales porque se tiene la expectativa de que, en alguna de estas conferencias, se dé el aviso de retornar a la ansiada cotidianidad.