El futuro llegó pero, ¿La estabilidad también?

Las familias se han dado cuenta que estar más tiempo en casa no necesariamente significa descansar. La nueva rutina agota, pensar en lo que vendrá agota, tener incertidumbre agota. La Semana Santa fue un buen pretexto porque si las fiestas del pueblo, si las procesiones masivas, si las manifestaciones sagradas pueden descansar, tal vez el futuro también pueda descansar. 

«Aquí como si nada, sin celebrar nada, haciendo lo mismo que todos los días. Qué triste Semana Santa, ni parece santa”. Una reflexión transversal es que los mexicanos esperan que las siguientes vacaciones no sean así, que la siguiente oportunidad que tengan para decidir qué hacer con su tiempo no sea así, que las tradiciones no tengan que cambiar así. Se puede afirmar que estos días fueron una especie de tregua con el momento que se vive. Pero la tregua trajo consigo proyecciones que hablan de la forma en que el mexicano establece sus prioridades, sobre todo al hablar de dinero. 

La mayoría de las familias comparten una percepción: han ahorrado algo en esta contingencia. No salir ayuda; jerarquizar el gasto ayuda. Pero ¿saben qué ayuda también? No tener que ahorrar a la fuerza. Dentro de la economía familiar, el ahorro es una herramienta financiera voluntaria, una herramienta de soporte manejada por la administración del hogar. Controlar el ahorro es una forma de controlar el futuro. Por eso, las familias convienen en que esperan el momento en que puedan volver a la rutina establecida por ellas para ejecutar sus estrategias financieras sin la intervención de un agente externo. 

Pero mientras eso sucede y para darle continuidad a la vida, las estrategias se adaptan y se suman: sacar una prenda empeñada o mejor esperarse un mes más, aprender a usar aplicaciones financieras o pagar las deudas por internet. El futuro se acerca con humildad a los hogares de los mexicanos en forma de oportunidades para asegurar estabilidad. La estabilidad que cada familia ha hecho suya. Porque si algo es cierto, según el campo, es que este virus democratiza: todos estamos preocupados por mañana.

Una chica en Chiapas se ve al espejo y dice: “¿Qué ropa me pondré cuando esto acabe?”