Realizar el quehacer seguirá siendo una de las actividades más comunes en la vida diaria. Y después de varios días de encierro, dar orden y limpieza al hogar empieza a tener nuevos significados.
La cotidianidad de los mexicanos se ha trastocado en varios sentidos y un ejemplo peculiar es el aseo del hogar. Limpiar es una expresión del esperar haciendo, del mismo modo que cocinar o pintar la casa, acciones que marcan la productividad de las personas al aprovechar el tiempo. No obstante, se observó que su carácter de obligación no resta la posibilidad de resignificación.
En estos días, ordenar la casa va más allá del no tener sucio quitando el polvo o no tener regado poniendo todo en su lugar. La cuarentena ofrece la oportunidad de reestructurar o mejorar el espacio doméstico. Las familias emprenden proyectos de arreglo doméstico que antes del coronavirus no podían emprenderse. Hacen limpieza profunda al depurar los objetos que se tienen en casa, así como la ropa y se ordenan los cajones que parecían imposibles de lograr.
Ocuparse del aseo ha favorecido la integración familiar, porque al estar todos en casa, hay una mayor participación de los más jóvenes y de los varones en estas actividades. Que ellos se involucren es trascendente no sólo porque refuerza el sentido de colaboración, sino que también fomenta dinámicas de aprendizaje y empatía hacia las mujeres que habitualmente realizan estas labores, como Horacio en Chiapas que ahora reconoce que lo que su esposa e hija hacen en el hogar “sí está difícil”, o en Guanajuato y Oaxaca donde hoy todos le “entran” al quehacer.
Limpiar la casa también adquirió otra interpretación, donde la pulcritud como mantenimiento de la salud, refuerza la sensación de seguridad que otorga frente a la amenaza del COVID-19. Su realización tiene como finalidad la desinfección. Por ejemplo, los Ramírez en San Luis Potosí, hacen limpieza más seguido porque buscan reducir la “acumulación de bacterias”, además, ahora utilizan dos escobas (una para el exterior y otra para el interior de su casa), y se deshacen de la basura 3 veces por semana.
Esto puede interpretarse hoy como una visión de bioseguridad porque tales labores se configuran como una acción de control sanitario experto para eludir el contagio. En consecuencia, el contar con los artículos e insumos necesarios para higienizar es de vital importancia y su escasez o encarecimiento se resiente y preocupa. Además, hay una valoración extraordinaria del agua ante la cual Álvaro en la Ciudad de México y Carlos en Monterrey, se abruman por un posible corte del suministro en próximos días, debido a que las medidas de prevención implican su uso indispensable. Así pues, en tiempos de pandemia, limpiar es mucho más que eso. La actividad permite una visión distinta de los roles y las labores domésticas, une a la familia y genera una sensación de protección frente a una amenaza microscópica que ha puesto en jaque a todos.![]()
