En la contingencia ha prevalecido la circulación de fake news. Éstas se han vuelto más importantes porque, más allá de su contenido o veracidad, han permitido tener datos para algo fundamental en la vida social: conversar con el otro.
Las personas ya no sólo reciben información, sino que pueden cruzar y comparar distintas fuentes decidiendo a quién creer, de quién dudar y más importante, qué compartir y con quién hacerlo. Por ejemplo, Mariana en Chihuahua, vio que en Ventaneando mostraron un listado con los artistas y famosos que hasta el momento se han infectado. Eso le hizo preguntarse qué tan reales son los números de la epidemia en México que se replican en los noticieros. Como para muchos televidentes, su programa de confianza con el que se ha informado tantos años le permite cruzar información y de pronto desde su perspectiva, las cuentas no le salen.
Como parte de su rutina, seleccionan y direccionan la información para que se adecue a diferentes grupos sociales. Se informan, pero se asumen también como informantes. Cuando Alin vio las conferencias de la Secretaría de Salud por la tarde y escuchó cómo afectaba el COVID-19 a personas con ciertos padecimientos de salud, ella lo retoma para compartirlo con su familia y se vuelve el tema del día entre ellos. Aunque Alin pudo haber escrito sólo un saludo en el grupo del Whatsapp de la familia, en este contexto donde no puede verlos y abrazarlos, el mensaje significa también una intención de cuidado y afecto, usando como pretexto la fuente que ella considera legítima y creíble, el gobierno federal.
Más tarde, en otro grupo, comenta la anécdota compartida sobre la pregunta hecha a López-Gatell, “-Ante la temporada de lluvias que viene ¿qué recomienda usted?-. Con toda parsimonia le dijo: -Pues yo lo que recomendaría para la lluvia sería un paraguas-, ¿no?’ Obvio, no parábamos de reír mis amigas y yo”. La persona elige el momento para compartir, decide con qué tono, en qué contexto y con qué intención hacerlo.
La información que reciben influye directamente no sólo en sus argumentos sino también en sus emociones. Se percibe a las personas preocupadas, hablan más sobre lo inevitable que será pasar por la fase 3 que de creer en la posibilidad de que la cuarentena termine el 30 de abril. ¿Qué sucederá con eso? Nadie sabe. Perciben que tampoco se les habla con la verdad. ¿Cómo es posible que nadie sepa qué va a pasar? Y que nadie hable sobre los temas que les afectan directamente, el ciclo escolar de los niños, el pago de los servicios, la delincuencia. Aunque en varias ciudades hay medidas muy específicas como toque de queda o aplicación de multas, las medidas de los gobiernos también se van comprendiendo como van llegando. En este sentido, Horacio en Chiapas considera que, si bien se está pasando por un momento atípico, aún faltan situaciones más drásticas por venir. Para él, la situación más complicada será cuando el gobierno suelte leones en las calles, en referencia a lo que le contaron “que pasó en Rusia”. Con el tiempo, los escenarios empiezan a abundar y cualquier cosa puede pasar. ![]()
