Acortando el futuro desde el aquí y el ahora

Conforme pasan los días, el horizonte del futuro y sus consecuencias se extienden y acercan cuál acordeón. Lo único certero es el presente.

«El futuro es incierto” una expresión coloquial que de una semana para otra adquirió un significado demasiado literal. Las personas se centran en el presente buscando sentirse lo más protegidas posible. Sin embargo, el futuro reaparece cuando escuchan avisos sobre la prórroga de la cuarentena, pero no encuentran ninguna garantía de ningún dato o perspectiva. Las noticias se reciben con confusión, con resignación y les impiden hablar del futuro en términos tangibles. Al pensar la vida cotidiana a mediano y largo plazo, las personas construyen escenarios hipotéticos de qué va a pasar, buscando mantener la sensación de protección adentro de sus hogares y contrastando las preocupaciones sobre la inseguridad afuera de casa, con un tono más nervioso.

Al reflexionar sobre su familia, se preocupan por su salud mental, se preguntan qué tan sano es pasar tanto tiempo sin salir y siendo poco o cero productivos. Así, Laura en Puebla se siente intimidada por tener que acoplarse a nuevos roles y molesta por darse cuenta de lo mucho que dependen ella y su familia del ingreso constante de su trabajo. Las personas se quejan de las dificultades familiares que se revelan en la convivencia y del estrés provocado por la frecuencia y repetición diaria de las mismas tres actividades: comer, limpiar la casa y ver la tele. El cansancio, consecuencia de esa monotonía, es transversal y lo viven desde un alumno de secundaria que vive en Chiapas hasta un hombre de 49 años repartidor de UberEats en Chihuahua.

Por otro lado, el estrés y las noticias del aumento del desempleo en diferentes sectores productivos se traducen en miedo a que aumente la violencia en los hogares y la cantidad de robos y asaltos porque para algunas personas será la única forma de sobrevivir. Mientras lo primero aún no es noticia en su contexto, lo segundo ya se manifiesta como una realidad en Villahermosa, Zacatecas, Torreón y Puebla.

Dentro de estos escenarios de incertidumbre y preocupación sobre el futuro, las personas tratan de agarrarse del hoy —y quizá uno, dos o tres días después—; y definir dentro de este intervalo cómo hacer el resguardo más ameno. A pesar del estrés y el miedo, la tarea compartida consiste en ser responsables y comprensivos. Aunque el futuro no se sabe cuándo llegará se cree que: “saliendo de la cuarentena, viviremos en un orden distinto”. Pero ¿cómo cambiará este orden? ¿Seremos una sociedad más empática y eficiente? o ¿veremos el abismo aún más grande entre las diferencias sociales, económicas y culturales de las que conocemos?