López Obrador promulgó la austeridad que lo caracteriza para esta crisis sanitaria, al mismo tiempo que hacía un llamado a los empresarios a no despedir empleados ni tomar medidas que impacten de forma dañina a los salarios de los mexicanos. Hasta en una lista negra los va a poner para que queden como egoístas en un futuro, si es que se atreven a realizar algo así.
¿Y las tiendas de abarrotes, las fondas, las estéticas? Las personas consideran que las microempresas, los changarros, los negocios, los verdaderos afectados no están siendo el foco de atención y de nuevo, el discurso presidencial se aleja de la realidad cotidiana de la gente y se queda ahí, “arriba”, en donde las cosas suceden y se deciden.
Para los mexicanos, el mundo del gobierno y de los grandes empresarios es uno alejado, que no se entiende porque no se vive. Para las familias, ahorita lo importante es poder asegurar, con preocupaciones mínimas, su patrimonio, donde la austeridad a veces no es estrategia, sino estilo de vida. ![]()
La pelea: gobierno y empresarios
