Juntos, todos los días, todas las comidas

 ¿Es necesario abastecerse o sólo hay que organizarse? Las familias están modificando sustancialmente su administración para hacer de comer. 

Ahora hay más personas en casa, por lo tanto, más bocas que alimentar. Las familias no pudieron hacer una compra para dos o tres semanas, primero porque no está en sus hábitos administrar el dinero así y segundo, porque siempre han privilegiado la compra de alimentos frescos al día por encima de alimentos congelados o verduras “para el mes” en el supermercado. 

Las familias están haciendo listas, tratando de planificar a mediano plazo. Comprarán un poquito más de lo que se pueda, lo otro se tendrá que racionar. Buscan lo rendidor, lo indispensable, lo no perecedero, lo que dure y aguante almacenado. Desean salir menos de casa, pero también conseguir buenos productos porque no van a sacrificar calidad si aún pueden encontrar opciones. Evalúan dónde se realizarán las compras de alimentos y priorizan lo cercano y lo conocido. 

El tianguis es donde siguen encontrando lo fresco, donde pueden regatear y encontrar oportunidades. Hay ofertas de los que no han vendido nada, pero también “gandallismo” del marchante que sube los precios. Sin embargo, las personas aprecian su buen ojo porque dan cuenta de las estrategias del vendedor al comparar entre un puesto y otro. Para ir al supermercado, por seguridad evitan los horarios en los que convergen más clientes. Le piensan y salen de casa muy temprano. Directo, a lo que van y de regreso, sin distracciones. 

Ahora hay que comer más sano, dicen. Les sirve como aliciente ante la frustración de no poder comprar la misma cantidad de golosinas, refrescos, papas fritas, cigarros y más porque, además, alguno de los miembros de la familia perdió su ingreso o está teniendo menos trabajo. Se privilegia poder hacer la sopa, el guisado, comprar el pan. 

En las tiendas de conveniencia ya hay mensajes para que la gente entre y se forme de manera distinta. En Cancún la cola de las tortillas debe hacerse con un metro de distancia. Y las personas se preguntan ¿qué tan seguro puede ser comprar y hacer el intercambio de dinero o tocar los mismos espacios o anaqueles de las tiendas? Algunos incluso empiezan a probar opciones de entrega a domicilio, vía telefónica o por medio de apps

Optan por hacer las compras en lugares más cercanos como los pequeños comercios, mercados sobre ruedas, mercados fijos, tiendas de barrio o incluso identifican a pequeños productores. En Oaxaca, la señora María es parte de las beneficiadas de estos cambios y ahora le piden doble del queso que ella misma produce. 

Parece que algo tan cotidiano como hacer una compra del día, al dotarla de reflexión, genera otros significados: ahorro, cuidado, seguridad, salud. Al pensarle más, la gente considera que está tomando mejores decisiones. Y es evidente, ahora gastan menos en otros rubros como el transporte, el café con los amigos, restaurantes o la botanita de regreso a casa. Quizá con compras más eficientes, pueden hacer que su ahorro rinda más.