Ha surgido en México una voz y una cara para contestar y compartir la información relacionada con el coronavirus: Hugo López-Gatell. Pero… ¿El mexicano le cree? ¿Su participación genera seguridad o más incertidumbre? ¿Cómo lo perciben? ¿Qué repercusiones puede tener en la política?
El protagonismo del coronavirus ha crecido a la par de la incertidumbre y las dudas que le generan al mexicano. Lo que estaba lejos ahora parece estar a la vuelta de la esquina y mientras otros países, otros gobiernos y otras sociedades estaban tomando medidas claras y contundentes, en México parecía que la hora no llegaría.
El presidente delegó a una persona la responsabilidad de comunicar toda la información relacionada con la pandemia: Hugo López-Gatell. La legitimidad de la decisión puede interpretarse no sólo desde el puesto gubernamental que ocupa, los estudios que ha realizado, su experiencia en epidemiología, o los valores morales -honestidad y decencia- con los que lo presentó el presidente en “la mañanera”, sino también por su capacidad evidente para desenvolverse frente a las cámaras usando un discurso basado en tecnicismos, datos, experiencias y hechos científicos que le permiten contestar lo mismo a periodistas, presidentes (Bukele), organismos internacionales (WHO), o al público en general dando la impresión a quien lo escucha de neutralidad, seguridad y profesionalismo.
Más allá de la seguridad que proporciona su discurso científico al círculo rojo, es interesante analizar un fenómeno que no se había presentado en el actual gobierno: la decisión del presidente de renunciar al protagonismo mediático dejando a los “científicos” al frente del micrófono. Esta decisión ha derivado inevitablemente en 2 interpretaciones: por un lado están aquellos que confían en el discurso de Gatell y agradecen la información para tener un poco de perspectiva de lo que viene; desde los memes que lo presentan como héroe hasta la opinión de Alin en CDMX: “El subsecretario López-Gatell es una persona preparada que está llevando bien la situación. Tiene los conocimientos y la experiencia, por lo que nosotros no nos angustiamos y no dudamos de que, en conjunto con el consejo de salubridad, tomarán la mejor decisión ante esta emergencia”. Por otro lado están los que a pesar de escucharlo y reconocerlo como autoridad mantienen una actitud de incredulidad u omisión frente a las acciones o decisiones que se están tomando.
Paradójicamente, aunque en el discurso el presidente López Obrador respalda a Gatell, en sus acciones representa a los mexicanos que no creen aún que el coronavirus sea real, que no pueden darse el “lujo” de quedarse en casa, los que siguen saludando de mano, a ese México que no puede parar a pesar de lo que diga el experto. Será cuestión de días para observar si el protagonismo se da en las acciones y no en el micrófono o si la ciencia y la política encuentran la forma de “quedarse en casa” y llegar a acuerdos ante la inevitable realidad de la pandemia. ![]()
