Se va delineando la ruta directa a la fase 3, un momento crítico al cual no se desea llegar, pero se sabe que es imposible no pasar por ahí para superar la crisis. Si aún se veía un poco de luz, el aplazamiento de la cuarentena hasta el 30 de abril y la disminución de edad de personas vulnerables (de 65 a 60) dejan ver que el camino no será sencillo, que habrá que seguir tomando medidas, previniendo y generando estrategias financieras, de cuidado, entretenimiento y contención emocional para lo que venga. No todos están preparados, no todos lo vivirán de la misma forma y no todos la librarán, la única certeza es que algo se tiene que hacer: ¿controles sanitarios? ¿créditos/préstamos? ¿plan económico de apoyo? ¿ampliar la estancia en casa? ¿clases a distancia? Parece que en estos momentos todo es bienvenido, pero la clave está en saber administrarlo y adaptarlo a la cotidianidad del mexicano. ![]()
