Mientras más se acerca, más me informo

En las últimas semanas, el Coronavirus invadió el imaginario social y las conversaciones cotidianas, pero ¿qué les importa a las familias?

Las familias están reconociendo el terreno y buscan responder, ¿qué es el Coronavirus? ¿qué debemos hacer? Las respuestas están en el espectro de qué tan técnica y especializada es la historia que se adquiere, principalmente, con la que se identifican y se avalan las decisiones cotidianas.

Saben que el COVID-19 es un coronavirus, una enfermedad mortal para las personas de la tercera edad o con ciertas enfermedades, que tuvo su origen en China, y los más detallistas hablan de Wuhan. En lo cotidiano expresan que se trata de un tipo de gripe “más cabrón” que surgió porque los chinos comen todo tipo de animales, explicación que permite al humor mexicano considerarlo como irrisorio.

¿Por qué está sucediendo esto? Más allá de la enfermedad piensan que hay una intención política o económica para generar un nuevo orden social, eliminar a cierta población (adultos mayores, pobres, chinos, minorías) o para restar el poder económico que China empezaba a tener por encima de Estados Unidos.

¿Cómo saben eso? Construyen por “vistas, oídas y leídas” de fuentes como noticieros, redes sociales (Facebook, Twitter y Whatsapp) y conversaciones con gente cercana. Ante la saturación de información construyen su versión, se contrasta en su realidad y se asimila con suficiente contención emocional para continuar con la menor angustia posible.

Angustia de que los más vulnerables se contagien. Para evitarlo buscan información para ejercer cuidado, de sí mismos y de los otros.  Eso les obliga a vincularse con sus familiares, sus edades, quién tiene diabetes, quién hipertensión. En hogares de familias extensas, la organización para medidas de previsión es el problema más común. La búsqueda, procesamiento y adaptación de los consejos recibidos es familiar, no individual. Alguien lo comparte, otros lo asimilan, la mayoría lo acata. Desde lavarse las manos e inventar saludos para evitar el contacto físico, hasta guardar “Susana distancia”, son consejos obtenidos y ejercidos en consecuencia por los medios de comunicación. Puede que no toda la información sea certera, pero entre más veces se escucha algo como “gel antibacterial”, esta se convierte en una medida legítima de cuidado. Las noticias locales cobran relevancia en la medida en que perciben que “el virus se acerca” y para eso se informan. Si llega cerca, serían más vulnerables. La información internacional importa, pero lo útil se espera de las autoridades locales. Se sigue lo que dice el Presidente, lo que dicen que dice, y también lo que hay que decir de lo que dice. Pero también se siguen las decisiones de los gobernadores, las escuelas, las iglesias, para medir qué tan real es la contingencia y qué es lo que sucederá en su entorno.